Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Ya te lo dije yo"

"Ya te lo dije yo", escribió ayer un joven colono sobre un muro de Hebrón. La frase era un simple recordatorio dirigido al primer ministro Ariel Sharon, a quien alertaron hace tres semanas sobre los peligros que implicaba una retirada de las tropas israelíes de las colinas circundantes. Según ellos, dejaba en manos de los grupos radicales palestinos la seguridad de la ciudad y los asentamientos anexos. El repliegue de las tropas había sido pactado entre la Autoridad Nacional Palestina y el ex ministro de Defensa Benjamín Ben Eliezer, en una operación destinada a desactivar el conflicto israelo-palestino y tratar de abrir las vías de la negociación.

El movimiento colono de Hebrón tituló también ayer con esta simple frase un comunicado dirigido otra vez al Gobierno de Israel, en el que le conmina a adoptar una "respuesta firme" en tres fases: en primer lugar restablecer el control del Ejército sobre la ciudad; en segundo lugar, destruir un número indeterminado de casas palestinas en las zonas cercanas del ataque, y en tercer lugar, dar una "contestación sionista" a la agresión, construyendo un nuevo asentamiento judío en el lugar del atentado. El comunicado reclama así mismo el despliegue de las tropas israelíes en Belén. Los colonos firman el panfleto con una sentencia: "Menos que esto, será una farsa".

Detrás del mensaje de los colonos a Sharon se esconde una amenaza: no apoyarle en su carrera electoral y retirarle el apoyo para las elecciones primarias que se celebrarán el próximo 29 de noviembre en el partido nacionalista Likud y en las que deberá decidirse quién será candidato a futuro jefe de Gobierno. Si la respuesta militar no es satisfactoria, los colonos darán su apoyo al candidato Benjamín Netanyahu, más radical y con un ideario drástico que propugna el desmantelamiento de la Autoridad Palestina y la expulsión de Yasir Arafat, aunque ello suponga enfrentarse a EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de noviembre de 2002