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Reportaje:

Novedades y diversión en las pistas de esquí

Las 29 estaciones españolas se renuevan para la temporada

Direcciones, hoteles, las mejores ofertas, bares para después de esquiar... Todo está listo para ponerse las botas y disfrutar de las pistas mejoradas, nuevos telesillas y, por si acaso, mucha nieve artificial.

Una nueva temporada de esquí está a las puertas. Tres millones de aficionados se lanzarán a recorrer, en algún momento del invierno, los 837 kilómetros de pistas repartidos por las 29 estaciones españolas, desde la más alta, Sierra Nevada, en Granada (3.300 metros), hasta la más baja, Valgrande Pajares, en Asturias (1.375 metros). Utilizarán alguno de los 331 remontes, y pagarán por cada día de esquí entre 11,50 euros en Leitariegos (León), la más barata, y 33 euros en Baqueira-Beret (Lleida), la más cara. Una temporada que aguarda con novedades importantes en la mayoría de las estaciones.

Estrenos blancos

En Aragón empieza a funcionar este año Aramón, una sociedad que gestionará cinco de las siete estaciones de esa comunidad -Cerler, Formigal, Panticosa, Javalambre y Valdelinares- con el fin de modernizar esos centros invernales que acaparan el 20% de la superficie esquiable de España. De momento, lo único que notarán los aficionados es una oferta de pase de temporada, válido para las cinco estaciones mencionadas, por 463 euros. Formigal (valle de Tena, Huesca) estrena una clínica de radiodiagnóstico a través de videoconferencia con el hospital de Jaca. Valdelinares y Javalambre (Teruel) amplían su capacidad de producción de nieve artificial. Astún (valle del Aragón, Huesca) inaugura un telesilla cuatriplaza en la zona de Águilas en sustitución del viejo telesquí y aumenta su red de nieve artificial. Y Candanchú, en el mismo valle, abre un nuevo descenso con nieve artificial en la zona de Pista Grande, mejora el trazado de la pista Crestas-Carabineros y amplía el aparcamiento con 200 nuevas plazas.

En el Pirineo catalán, Baqueira-Beret (valle de Arán, Lleida) ha comenzado ya las obras de expansión hacia la Bonaigua con un acceso desde el Alt Àneu y tres telesillas nuevos (dos cuatriplazas desembragables, uno en sustitución del actual que sale del puerto, y otro biplaza). Este año se abre una nueva pista en Beret desde el telesilla Dera Reina hasta la cota 1.500; se inauguran cuatro cintas transportadoras en zonas de debutantes y guarderías, y se ha asfaltado el aparcamiento de Beret.

Port del Comte (Solsona, Lleida) es la única del Pirineo catalán que estrena un remonte de importancia: un telesilla de cuatro plazas en la zona del Sucre; además se pone en funcionamiento una cinta transportadora para debutantes. También en Lleida, Boí Taüll Resort garantiza esta temporada la nieve entre los 2.020 y los 2.550 metros con sus nuevos cañones de nieve artificial; Port Ainé abre zonas especiales para skiercross y boardercross, y Espot Esquí ofrece alojamiento en un poblado indio con 10 tipis de madera. En Girona, Masella amplía su red de nieve artificial, mejora las pistas de La Pía e inaugura un aparcamiento en Pla de Masella,donde se reforma la vieja guardería, y Vallter 2000 mejora accesos, aparcamientos y algunas pistas.

En la Cordillera Cantábrica, Manzaneda (Ourense) estrena un telesilla de cuatro plazas; Valgrande Pajares (Asturias), otro cuatriplaza en el valle del Sol, y Alto Campoo (Cantabria), un telesilla de cuatro plazas al pico Tres Mares, además de un nuevo circuito de fondo de cinco kilómetros. En el Sistema Ibérico, Valdezcaray (La Rioja) culmina la gran remodelación que no pudo inaugurar el año pasado: un telesilla desembragable de seis plazas, seis telesillas cuatriplazas (cuatro de ellos desembragables) y un telesquí, así como cambios generales en pistas y servicios. En el Sistema Central continúan sin grandes novedades el puerto de Navacerrada, Valdesquí y La Pinilla; La Covatilla, en Salamanca, abrió el invierno pasado por primera vez y éste inaugura dos pistas de un kilómetro.

Finalmente, Sierra Nevada (Granada) afronta la nueva temporada con una importante cita para los aficionados: la Copa del Mundo de esquí alpino, descensos de damas, los días 22 y 23 de febrero. La estación ha ampliado hasta más de 70 kilómetros sus pistas, se han abierto dos nuevos restaurantes (Monachil, en Borreguiles, y Genil), se ha cambiado la señalización en pistas y la zona de principiantes tendrá asegurada la nieve gracias a la mejora del sistema de producción artificial.

Esquís más anchos

También hay novedades en el material de esquí. Casi todas las marcas presentan una nueva línea de tablas bajo la denominación genérica de esquí cross (entre el esquí de competición y el freeride, o todoterreno). Son anchos, rápidos, con doble espátula (puntas levantadas delante y detrás), idóneos para bajar por zonas de baches y saltos. Muy populares van a ser los nuevos modelos de eslalon: tienen una longitud menor de lo habitual (entre 5 y 10 centímetros por debajo de la estatura del esquiador) y una estructura pensada para facilitar el giro corto. En general, estos esquís pueden costar entre 300 y 850 euros, según la gama. En cuanto a las botas, triunfan los llamados híbridos, con una estructura rígida en los laterales y flexible por delante. Están pensadas para practicar un esquí turístico y relajado. Su precio oscila de 200 a 400 euros.

CHALECOS INFLABLES O CON CALEFACCIÓN

EN CUANTO a ropa de esquí, una de las novedades más espectaculares es un chaleco de la marca Gore Tex, modelo Airvantage, muy ligero y fino, que puede inflarse a pulmón para aumentar su capacidad de abrigo; cuanto más inflado está, más caliente resulta. Su precio ronda los 270 euros. Alcanza un nivel de protección similar al Polartec 300, uno de los tejidos más calientes del mercado. Tecnología al servicio del calor tiene también la chaqueta Made 5, de North Face, cuya parte delantera lleva unos filamentos térmicos, del grosor de un pelo humano, que se calientan (hasta 40 grados) gracias a unas pequeñas baterías. Pesa 825 gramos y cuesta unos 600 euros.En general, continúa la tendencia iniciada hace unos tres años, cuando empezaron a abandonarse los clásicos monos y las chaquetas voluminosas de pluma. Ahora lo que prima es vestirse por capas. Una primera prenda, pegada a la piel (malla o camiseta) cuya función es mantener seco al deportista gracias a su capacidad de transpiración; su precio ronda los 70 euros. La segunda capa debe servir para retener el calor y transportar el sudor hacia el exterior. Son los populares forros polares y prendas de plumas; su precio aproximado es de unos 70 euros. Finalmente, el revestimiento exterior para aislar el cuerpo, repeler el agua, la nieve y el viento y retener el calor. Suelen incorporar tejido Gore Tex. Una chaqueta de estas características puede costar unos 300 euros, y un pantalón, 200.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de noviembre de 2002

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