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ES EL MOMENTO DE... | PROPUESTAS

El rosal silvestre

El modesto escaramujo, o zarzarrosa, ofrece en esta época su abundante fruto, rico en vitamina C. Con él se puede hacer una deliciosa mermelada para engatusar el paladar o un té contra los resfriados.

En otoño, el rosal silvestre, también conocido como escaramujo, escara, zarzarrosa, gabardera o rosal canino, entre otros nombres, se adorna con un pequeño fruto carnoso de color rojo o anaranjado, que encierra uno de los sabores más sugerentes y saludables del bosque.

El escaramujo es un arbusto de hasta tres metros de altura, con tallos y ramas provistos de ganchudos pinchos que lo defienden. Es una planta muy común en Europa, Asia occidental y noroeste de África que crece salvaje en los linderos de campos, setos, ribazos y claros del bosque. Recolectarlo no tiene más misterio que identificarlo -sus frutos ovoides son inconfundibles- y arrancarlo protegiéndose las manos de los aguijones con unos buenos guantes.

El escaramujo es muy rico en vitamina C y sus aplicaciones son numerosas. Ya en la Roma clásica se aprovechaban sus hojas y sus frutos como adorno, para prevenir la embriaguez en las fiestas o para disimular el mal aliento; Plinio cita hasta 33 aplicaciones medicinales de esta planta. Con sus frutos se puede hacer, por ejemplo, un té de sabor muy agradable, que fortalece a quien lo toma y ayuda a superar los resfriados, o un cocimiento que se utiliza como antidiarreico (de ahí uno de sus nombres populares: tapaculos).

Pero quizá su utilidad más sabrosa es como base para preparar deliciosas mermeladas. Hay muchas recetas posibles, y en esto, como en casi todo, cada maestrillo tiene su librillo. Elegimos la receta que emplea Dionisio Ciria, un conocido cocinero de Ribagorza, en Huesca. Se pelan y se lavan un kilo de escaramujos; se pelan 200 gramos de manzanas enteras (mejor si son reinetas). Todo junto se pone en una cazuela con una rama de canela y una piel de limón, se cubre con agua y se deja hervir durante tres cuartos de hora. Después se pasa por un tamiz y se machaca la pasta. Por cada kilo de preparado resultante se añaden 750 gramos de azúcar y se vuelve a cocer hasta que espese. Cuando termine, una deliciosa, natural y saludable mermelada estará lista.

- En Internet hay algunas webs para saber más sobre la planta: www.ciudadfutura.com, www.lanaturaleza.hypermart.net/escaramujo y www.internatura.uji.es.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de noviembre de 2002