OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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¡Qué Dios nos coja confesados!

He leído recientemente en la prensa, no sé si también se ha dicho en televisión, unas presumibles declaraciones del presidente de nuestro Gobierno en la que parece dejar claro que está conforme con la actitud tomada por el presidente ruso Putín sobre el asalto al teatro de Moscú por terroristas chechenos, prestando, al parecer, su asentimiento al caos organizado y su posterior resultado. Y ahora me pregunto ¿qué se puede entender con esta actitud? En caso de ocurrir aquí algo parecido al pobre que le coja en el cotarro ¿cómo acabará? Yo, por si acaso ya vivo en estado de gracia. ¡Qué Dios nos pille confesados!, pues, parece que la locura del presidente Bush es bastante contagiosa y eso es peligroso. Estas cosas siempre tienen como escudo el 'todo por la patria', 'en nombre de la religión' y hoy por hoy, 'en nombre del terrorismo o en su contra'.

Espero que el tiempo madure las ideas y evite, con los cambios, desastres como el padecido en Rusia y encima que no proliferen ni sirvan de ejemplo para casos similiares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 03 de noviembre de 2002.

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