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ZAPPING

'Botellón' casero

En Operación Triunfo, a Beth le han prohibido que, cuando hable por teléfono con su madre, utilice el catalán. Se trata de recurrir a un idioma que puedan entender los castellanohablantes de todo el mundo, dicen. Teniendo en cuenta que estas escenas son editadas, no costaría nada subtitularlas y, de este modo, reflejar el plurilingüismo del Estado. Pero si se subtitulasen, ¿tendría tanto éxito el programa? Posible solución: dejarles hablar en su lengua y, si tanto les molesta, renunciar al valor emotivo del documento.

'Botellón' y churros

En Los desayunos de TVE, Alberto Ruiz-Gallardón derrocha una facilidad de palabra que asusta tanto como deslumbra. Parece que le den cuerda. Anuncia que, el Día de la Constitución, tres cantantes actuarán en la Puerta del Sol y que uno de ellos, Serrat, cantará en catalán. No estaría mal que nombraran a Gallardón director de OT: tiene más sensibilidad lingüística que La Trinca. También afirma que el Gobierno prevé extender a toda España la prohibición de vender alcohol en las gasolineras para combatir las hordas del botellón. A partir de ahora, los jóvenes podrán emborracharse en casa, igual que sus padres.

Voces

Las pausas de Jesús Quintero, tan parodiadas por casi todos los humoristas, son el único momento de silencio que aparece en televisión. En general, se suele hablar mucho, todos a la vez y, a ser posible, a gritos. No creo que sea a eso a lo que se refiere la académica Nina cuando habla de empastar las voces. Luis Aguilé, que también recurrió a la televisión para, en su día, popularizar su repertorio de corbatas, dijo hace unas semanas en A plena luz: 'Hoy para vivir es tan comprometido hablar como callar'. Una situación incómoda, pues, que invita a bajar el volumen del televisor y a contemplar todas esas bocas mudas y a intentar adivinar de qué estarán hablando. En Saló de lectura, programa de libros de la televisión local BTV, sale Javier Marías y dice que la televisión se mira de un modo distinto a como nos miramos los unos a los otros. Define esta situación como 'mirada impune', un ejercicio visual que, al mismo tiempo que observa, juzga las arrugas, la corbata, el peinado. Mirándole fijamente, intento identificar, sin éxito, algún rasgo peculiar que lo identifique como el vikingo que presume ser.

Pepito Grillo

En La batidora aparece un hombre comiendo grillos. Son imágenes extraídas de un documental especializado. Sin mostrar ningún síntoma de intoxicación, el famélico individuo asegura que, si te tomas la molestia de arrancarles la cabeza, estos bichos son muy sabrosos. Para justificar su peculiar sentido del gusto, añade: 'Si vences la repulsión cultural, están muy ricos'. Tiene razón. Lo importante en esta vida es vencer los prejuicios para poder disfrutar de según qué cosas. De la tele, por ejemplo. Si superas la repulsión cultural, está riquísima. Y ya no digamos si te arrancas la cabeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de noviembre de 2002