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CARTAS AL DIRECTOR

Renuncias de diputados

Finalmente, dos diputados han 'renunciado voluntariamente' a asesorar a empresas privadas en áreas en las que podrían intervenir en su vida parlamentaria. Obviamente casos como éste arruinan la confianza de los ciudadanos en sus representantes. Resulta difícil creer que nadie pueda legislar con independencia si es remunerado por las mismas empresas a las que podrían aplicarse esas normas. Poco a poco ha ido creciendo una nebulosa de cargos, empleos, funcionarios, despachos, comisiones de servicio, pensiones, beneficios, regalías y privilegios alrededor de nuestras Cortes Generales que hacen que nos preguntemos si hay otros casos similares a los que también debiera aplicárseles el mismo principio de 'renuncia voluntaria'. La confianza de los ciudadanos es un activo inapreciable para un Parlamento, y un poco de austeridad y comedimiento en todo lo que rodea al nuestro sin duda ayudarían a reforzarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de noviembre de 2002