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Crónica:Liga de Campeones | FÚTBOL

Riquelme decide en Brujas

Un gol del jugador argentino le dio el triunfo al Barça, plagado de suplentes, en un flojo partido

Y en esas, emergiendo de un partido que fue un canto a la mediocridad, apareció la enorme figura de Riquelme. El argentino, que siempre da la sensación de no estar, como si el partido no fuera con él, lanzó un disparo potentísimo, seco y colocado que se clavó en la red. Fue inútil el esfuerzo que hizo Verlinden: Riquelme ya estaba correteando por el césped colocándose las manos imitando a topo gigio, el gesto que suele hacer cuando golea. No había vuelto a hacerlo con el Barça desde agosto, cuando marcó un golazo al Legia (marcó otro de penalti en el triste partido de Copa ante el Novelda, que no mereció celebración). Los azulgrana, que ya habían obtenido la clasificación europea hace una semana, cumplieron el trámite ante el Brujas, que se complicó con la derrota su sueño del pase a la segunda fase. El partido apenas aportó lo ya sabido: que los suplentes del Barça están a años luz de los titulares y que Van Gaal apenas tiene banquillo. Pero, por encima de todo, quedó evidente que Riquelme tiene sitio en la libreta del holandés y que no pinta nada en el banquillo.

BRUJAS 0| BARCELONA 1

Brujas: Verlinden; Maertens, Clement (Spilar, m.67), Lesnjak (Saeternes, m.78); De Cock, Simons, Englebert, Stoica, Van der Heyden (Ristic, m.67); Verheyen y Martens. Barcelona: Enke; Puyol, Tortolero, Navarro; Rochemback, Iniesta, Gerard, Gabri (David Sánchez, m.88); Riquelme; Geovanni (Sergio García, m.60) y Dani. Gol: 0-1. M.64. Gerard cede a Riquelme y el argentino, tras deshacerse del marcaje de dos jugadores belgas, empalma un fuerte disparo desde la media luna del área que se cuela cerca del palo izquierdo. Árbitro: Graham Poll (Inglaterra). Mostró tarjeta amarilla a Van der Heyden, Gabri, Geovanni, Tortolero y Navarro. Estadio Jan Breydel de Brujas. Unos 30.000 espectadores.

El partido fue feo, bronco, casi sin fútbol, trufado de tarjetas, de faltas y con un juego roto. El Brujas dictó una cátedra por su incapacidad para ver puerta y el Barça, que fue de menos a más, se bastó con mover la pelota y tener la suerte de tener al crack argentino. Van Gaal no reprochará nada al equipo B, que alineó ayer: sus jugadores, con un Enke impecable, pusieron un eslabón más en la impecable trayectoria europea: siete victorias de siete partidos (incluida la ronda previa). El juego es otra cosa porque el Barça de ayer no era el de siempre. El holandés dejó a casi todos sus hombres fijos en Barcelona y sólo alineó a dos titulares (Puyol y Gabri) y rellenó su alineación de salida con suplentes y dos canteranos: el mediocentro Iniesta y el central Dani Tortolero. El resultado fue un conjunto híbrido que no dio mucho de sí: se defendió con firmeza pero tuvo todos los problemas del mundo para construir el juego.

El bagaje azulgrana en la primera parte fue mísero: un chut temprano de Dani y otro desde lejos, que se fue alto del argentino. La inocencia azulgrana contrastó con la fuerza bruta del Brujas, que nunca supo aprovechar los nervios iniciales de la zaga del Barça. Tuvo un triple inconveniente: su propia miopía; la figura de Puyol, que barrió todos los balones que pudo y más, y el gran partido de Enke, que salvó un gol cantado de Maertens y que se redimió de su desastroso debut copero. Los belgas se pasaron toda la segunda parte acosando inútilmente la portería del Barça. Hubieran necesitado siete vidas para meter un gol. Todo lo contrario de lo que hizo Riquelme que, como los grandes, no perdonó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de octubre de 2002