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OPINIÓN DEL LECTOR

Invertir en miedo

¡Que viene el lobo! nos decían de niños para hacernos callar, dormir o sencillamente dejarles tranquilos. Nunca hemos visto a aquel lobo perverso. De mayores sabemos que el miedo es un sentimiento muy contagioso. Pero vemos lobos degenerados, inventados, como Saddam, Gaddafi y tantos otros que están en el eje del petróleo, patentados por Bush. Asustar a los niños tiene un denominador común: buscar la paz. Assustar o aterrorizar a la opinión mundial tiene un 'dominador' común para Bush: el oro negro. La OPEP ya puede apuntarse al paro para largo tiempo.

Todos los caminos llevaban a Roma, ahora todos los miedos llevan a la sumisión. Contra las lamentaciones, la acción. Hitler dijo que la masa cree más en una mentira grande que en una pequeña. Estamos ante una mentira abrumadora. ¡Un poco de lucidez!

¿Y la ONU? 'El truco', como la llamaba C. De Gaulle, que no creyó en ella desde el principio, es el espejo de la indiferencia. De momento pongo un poco de esperanza, con reservas, en Francia y Alemania, por su oposición.

Hay que dar a los niños, y a los mayores, una vacuna antimiedo, de cualquier punto cardinal que viniera, de cualquier ideología.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de octubre de 2002