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Crítica:CLÁSICA

Gorecki, en Madrid

Dentro de las actividades del denominado Año de Polonia en España hemos tenido la presencia de Henryk Gorecki, nacido en 1933, el mismo año que Penderecki, con quien coincidió en la recepción del Premio de la Unión de Compositores polacos en 1979.

El autor se manifiesta en una sincera 'concentración hacia adentro', algo que se comprobó ahora en dos partituras: Sinfonía (El cantar de las lamentaciones) que, por complejas y divergentes razones ha conocido una difusión tan amplia que marca una cota en el repertorio sinfónico, y el estreno mundial de Quasi una fantasía, versión de gran sinfonismo basada en el cuarteto del mismo título, de 1991.

Practica Gorecki una estética en algo posmodernista desde su obsesiva reiteración, su ausencia de materiales melódicos definidos en frase, la insistencia métrica y rítmica y el gusto de un doliente desertismo, a la vez que avecina su ideal sonoro al propio de las creaciones electroacústicas. Música de resonancias armónicas y psíquicas, reflejo de unas vivencias tremendas: las de un tiempo y unas circunstancias trágicas, inolvidables, pero también necesidad de una expresión humanísitica sencilla y de emociones básicas. El director Gabriel Chmura condujo la muy buena orquesta de la Radio Polaca con total maestría.

El misterio de la gran simplicidad

Orquesta Nacional de la Radio Polaca. Director: Chmura. Solista: Z. Kilanovicz, soprano. Obras de Gorecki. Auditorio Nacional. Madrid, 23 de octubre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de octubre de 2002