THE NEW YORK TIMES | REVISTA DE PRENSAOpinión
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El secreto nuclear (...)

Corea del Norte ha dejado boquiabierto a todo el mundo al reconocer que trabaja para producir combustible para bombas nucleares, pese a su acuerdo de 1994 con EE UU para congelar el desarrollo de armas nucleares. Tan alarmantes noticias servirán a ambos bandos en el debate sobre Irak. Para los halcones, de esta forma se demuestra la futilidad de establecer tratados con dictadores megalómanos, mientras que para la otra parte así se demuestra la mentira que dice EE UU al señalar a Irak como el único peligro. Sin embargo, la única lección que puede sacarse del forcejeo sobre Irak es que no hay una única manera de ver la política exterior. El problema con Corea del Norte nos coloca ante un serio conflicto que debe abordarse por sí mismo. Una diplomacia multilateral vigorosa es el primer paso en la dirección correcta, y Washington así lo entiende.

No tiene justificación lo que ha hecho Pyongyang y no puede minimizarse el problema. (...) Cuando la han pillado, no ha negado que exista el programa ni ha prometido que fuera a finalizarlo. (...) Corea del Norte está ahora menos aislada que en el pasado, pero una vez más ha demostrado un comportamiento errático y poco fiable. (...) Los dos aliados de EE UU en la zona, Japón y Corea del Sur, están a favor de una fuerte respuesta diplomática. Pueden contribuir a darla condicionando la prestación de ayuda. (...) Si en todo esto quiere verse una analogía con Irak, sería ésta: procurar que los dictadores no dispongan de armamento nuclear requiere algo más que firmar acuerdos.

Nueva York, 18 de octubre

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de octubre de 2002.

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