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Reportaje:

El caminante de La Habana Vieja

El historiador de la capital cubana Eusebio Leal recibe un premio en Valencia por la restauración de la ciudad

Cuando uno sabe mucho de alguna cosa dicen en La Habana Vieja que sabe más que Eusebio Leal. Difícil. Pero la 'hipérbole del oficio', como se refiere a ella el historiador de la capital cubana, es significativa por su carga descriptiva y por su ascendencia popular. Leal pasea por el decadente y espléndido casco antiguo caribeño explicando a unos y otros la historia de una mansión, de una plaza, de una balaustrada, de un enrejado... Igual sus oyentes son 'mandatarios', como el reciente premio Nobel de la Paz, Jimmy Carter, que 'chicas bonitas' o ancianos lugareños. Da igual. Lo importante es preservar el patrionio tangible e intangible para no perder la identidad.

Lo dice Eusebio Leal, que empezó en su oficio como 'caminante en La Habana'. Desde hace años dirige el ambicioso Plan Maestro para la Revitalización Integral de La Habana Vieja a través de la Oficina del Historiador. Su labor al frente de esta singular oficina, conjugando teoría y práctica, generando consensos y recursos, le ha valido el primer galardón Iniciativa Latinoamericana que ayer concedió en Valencia la Asociación para la Gerencia de Centros Urbanos (Agecu).

Minutos antes de impartir una conferencia en la Fundación Adeit sobre el proceso de recuperación de La Habana Vieja, Leal se interna unos metros en las calles del casco viejo de Valencia en busca de la cercana casa natal de los padres del héroe independentista cubano, José Martí. 'Está en la calle de la Cordelería (Cordellats)', indica el historiador. Pero no hay tiempo, aunque sí para entrar un instante por la puerta abierta de la iglesia de Santa Catalina. '¡Qué maravilla!, exclama. Más tarde recuerda el origen humilde del padre de José Martí, que 'trabajaba con el esparto'. La familia de Martí es el principal vínculo entre Valencia y Cuba, afirma el historiador, quien asegura que el escritor y político se impregnó del 'espíritu de Valencia y de su gente'.

Más de 74.000 personas conviven en los dos kilómetros del centro histórico de La Habana Vieja. Muchos de ellos en casas apuntaladas. El trabajo es ingente y no puede avanzar al ritmo que impone el deterioro. Pero hay más andamios y grúas que nunca y la ciudad vuelve a brillar, por partes. El principal condicionante para su recuperación es el económico, señala Leal, quien deja bien claro que la iniciativa restauradora parte del Estado -'yo soy el gobierno cubano', agrega sonriendo.

Buena parte de los ingresos que se obtienen por el turismo van a parar al plan de restauración, un 'proyecto sostenible', que cuenta también con el respaldo de la Unesco. Leal rechaza la idea de que el turismo masivo ha pervertido la vida y costumbres de la capital cubana y sugiere, sin perder el buen humor, ir más allá de la imagen de 'mulatas y maracas' para empaparse de la cultura y del alma de la ciudad. La visión es mucho más compleja y 'el que logra llegar y entrar en contacto con la familia, con los cubanos, conoce lo mejor'. 'Quedarse sólo con las apariencias es de irresponsables', concluye.

Rechaza comparar La Habana Vieja con otros centros históricos como el de París o Veneceia, como hizo Hemingway, y sugiere 'captar impresiones', dejarse llevar por su arquitectura ecléctica,que integra desde rincones madrileños, barceloneses o gaditanos, al art nouveau parisino o el art decó neoyorkino. 'Cuando el velo de decadencia se rasga aparece una urbe intacta, muy bella', dice de manera vehemente.

También el escritor Max Aub visitó y disfrutó de La Habana. Del viaje que realizó en 1968, redactó el libro Enero en Cuba, que Leal presentará hoy en el Ayuntamiento de Segorbe, a instancias de la Fundación Max Aub. El escritor supo 'ver el momento crucial de la historia de América y su testimonio es muy interesante'. 'Siempre estuvo comprometido por la causa de los más podres, sin ser comunista', agregó Leal.

Además del historiador de La Habana, la Agecu premió ayer a la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Bilbao (Iniciativa Nacional), por su promoción de la relación entre comercio y ciudad, y a la European Federation of Town Centres (Iniciativa Europea), por la difusión de instrumentos para la gestión de centros urbanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de octubre de 2002