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Reportaje:

Más allá de la ficción

Un cortometraje protagonizado por inmigrantes, seleccionado para un festival internacional

Antes de que las playas de la ciudad de Málaga se masificaran de bañistas con la llegada del verano, un grupo de 15 chicos y chicas de la Asociación Juvenil Almenara, de la barriada del Puerto de la Torre, convertían las arenas de Sacaba Beach en un gran plató. El objetivo, rodar un cortometraje, y el tema, la inmigración. 'Esta asociación trabaja la educación en valores. Conocimos la Escuela de Cine Mediterráneo y surgió la idea de hacer algo juntos', cuenta Manuel Quero, coordinador de la Asociación Almenara. 'De esta manera a los chavales les servía para trabajar sobre el tema de la inmigración y a la vez podían crear un producto con el que sensibilizar a un público', añade Quero.

Del mar azul y quieto salía Henry, un inmigrante subsahariano que nadaba para alcanzar las costas del mundo desarrollado tras viajar en patera. Sus pies cansados recorrían la ciudad soñada sin encontrar la oportunidad prometida. Tras dormir en plena calle y buscar entre basuras, encontró una mano tendida que lo empleó en la construcción. Pero Henry termina dándose cuenta de que el muro que levanta junto a otros inmigrantes sirve para cerrar la llegada a los demás. Calling you es el título de este cortometraje que ha sido seleccionado por Canal + como representante español en el certamen europeo sobre inmigración llamado Yo no soy de aquí.

'El corto es mudo, no hay una interpretación actoral fuerte. Es más un vídeoclip con un ritmo lento', explica Kike Mesa, coordinador del curso de realización cinematográfica. 'El hecho de que fuera mudo lo hacía más internacional, más general y era más fácil llegar a todos', añade. Los protagonistas, además, han sido inmigrantes vinculados con la asociación Málaga Acoge. 'Cuando estábamos rodando me hacía pensar mucho que estas situaciones que intentábamos grabar, la llegada a un país diferente por el Estrecho, la habían vivido realmente algunos de los que estaban allí', dice el coordinador.

Los chicos dejaron a un lado sus trabajos y estudios para ponerse durante cuatro semanas al frente de las cámaras. Uno de los participantes fue Ángel Vázquez, de 20 años, quien recuerda: 'Como era un curso, la clave estaba en que aprendiésemos todas las facetas de la realización. Hemos cogido la cámara, hemos editado y hemos participado también en el guión'. Asegura que la actividad fue 'muy enriquecedora: 'Tuvimos la oportunidad de conocer experiencias de los inmigrantes y he llegado a aprender algo de lo que casi no tenía conciencia'.

'Creo que el corto es bastante fiel a la realidad. Quizás nos hemos saltado algunos aspectos o podríamos haberlo enriquecido de otra forma pero el resultado es bastante creíble', concluye Ángel. 'Cuando trabajas con ellos te das cuenta realmente de que son merecedores de algo tan digno como cualquiera. No debería haber fronteras', dice Salvador García, otro de los miembros del equipo.

Henry Aigbeghian es natural de Nigeria. Tiene 30 años y en su país natal estudiaba Farmacia. Ahora trabaja en la construcción. Lleva cuatro años en España y está casado con una malagueña. Nunca había realizado labores de actor, pero su conexión con la Asociación Málaga Acoge le permitió conocer el proyecto del cortometraje y participar en él como protagonista. Bajo la ficción de la historia de Calling you se encuentran las vivencias de muchos inmigrantes que llegan a Europa. Una de éstas es la de Henry.

'Salí de mi país con un mapa en la mano, que fue mi guía. Normalmente viajaba solo. Cogía autobuses o la forma de transporte que me encontraba hasta llegar a Argelia. En el desierto del Sáhara encontré el peligro y la muerte de muchos compañeros, algunos engañados por las mafias, que te quitan todo lo que tienes', relata. Y agrega: 'Cruzar el desierto es como el Estrecho. El transporte es muy inadecuado. A veces se pierde una furgoneta con 40 personas y mueren fácilmente. Es un viaje clandestino en el que si te pillan los militares te expulsan del país'.

Cuando consiguió llegar a Argel ya no tenía más dinero para continuar su viaje. Pero su perseverancia le hizo seguir adelante. Trabajó durante tres meses realizando labores de servicio doméstico para ahorrar algún dinero. Cuando cruzó la frontera con Marruecos caminó 124 kilómetros para llegar a Melilla. Antes de poder entrar en la ciudad tuvo que esconderse de la policía en los montes. 'En una redada nos detuvieron. Me dijeron que estaba expulsado del país pero volví a intentarlo y entré en Melilla', narra. 'Pero después tampoco fue fácil porque llegué a España con una orden de expulsión. A los 40 días tenía que irme. Pero hicimos un encierro en la catedral, en 1998, y con la ayuda de todos y poco a poco conseguimos los papeles de trabajo y residencia. Desde entonces estoy poniendo ladrillos, como sale en el corto', concluye Henry.

Dice que se siente bien acogido, integrado en una familia que le ha abierto los brazos y con la que ha formado un hogar. Pero bajo su amplia y luminosa sonrisa se encuentran las huellas de un largo camino y los temores por todos los que aún recorrerán los mismos kilómetros cargados de esperanza.

El viaje de la esperanza

Henry Aigbeghian es natural de Nigeria. Tiene 30 años y en su país natal estudiaba Farmacia. Ahora trabaja en la construcción. Lleva cuatro años en España y está casado con una malagueña. Nunca había realizado labores de actor, pero su conexión con la Asociación Málaga Acoge le permitió conocer el proyecto del cortometraje y participar en él como protagonista. Bajo la ficción de la historia de Calling you se encuentran las vivencias de muchos inmigrantes que llegan a Europa. Una de éstas es la de Henry. 'Salí de mi país con un mapa en la mano, que fue mi guía. Normalmente viajaba solo. Cogía autobuses o la forma de transporte que me encontraba hasta llegar a Argelia. En el desierto del Sáhara encontré el peligro y la muerte de muchos compañeros, algunos engañados por las mafias, que te quitan todo lo que tienes', relata. Y agrega: 'Cruzar el desierto es como el Estrecho. El transporte es muy inadecuado. A veces se pierde una furgoneta con 40 personas y mueren fácilmente. Es un viaje clandestino en el que si te pillan los militares te expulsan del país'. Cuando consiguió llegar a Argel ya no tenía más dinero para continuar su viaje. Pero su perseverancia le hizo seguir adelante. Trabajó durante tres meses realizando labores de servicio doméstico para ahorrar algún dinero. Cuando cruzó la frontera con Marruecos caminó 124 kilómetros para llegar a Melilla. Antes de poder entrar en la ciudad tuvo que esconderse de la policía en los montes. 'En una redada nos detuvieron. Me dijeron que estaba expulsado del país pero volví a intentarlo y entré en Melilla', narra. 'Pero después tampoco fue fácil porque llegué a España con una orden de expulsión. A los 40 días tenía que irme. Pero hicimos un encierro en la catedral, en 1998, y con la ayuda de todos y poco a poco conseguimos los papeles de trabajo y residencia. Desde entonces estoy poniendo ladrillos, como sale en el corto', concluye Henry. Dice que se siente bien acogido, integrado en una familia que le ha abierto los brazos y con la que ha formado un hogar. Pero bajo su amplia y luminosa sonrisa se encuentran las huellas de un largo camino y los temores por todos los que aún recorrerán los mismos kilómetros cargados de esperanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 2002

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