Oposición ecologista a un campo de golf en zona protegida de la Costa Brava

La Asociación de Naturalistas de Girona (ANG) anunció ayer su oposición a un proyecto que prevé la construcción de un campo de golf en el término municipal de Santa Cristina d'Aro (Baix Empordà). El proyecto prevé una afectación de aproximadamente un millón de metros cuadrados de territorio, la mitad de los cuales se engloban en una zona que goza de protección PEIN (Plan de Espacios de Interés Natural).

La ANG considera que la Costa Brava no podría soportar la presión urbanística y medioambiental de un nuevo equipamiento de este tipo y destaca que Santa Cristina d'Aro tiene ya dos campos de golf de 18 agujeros (el Golf Costa Brava y el Golf Mas Nou), además de un Pitch & Putt (Golf Solius).

La oposición ecologista al proyecto supone abrir otro frente opositor a los campos de golf en la Costa Brava, justo el día siguiente de que la Comisión de Urbanismo de Girona paralizara temporalmente, en la recta final del procedimiento administrativo, el permiso para construir el golf de Vilanera, en L'Escala, a causa de los yacimientos arqueológicos griegos que hay en la zona y que se verían afectados por una parte del campo de golf y por la zona de viviendas aneja a la instalación deportiva.El complejo residencial previsto en el proyecto preveía construir un total de 350 viviendas y un hotel de lujo.

El Royal Victoria Golf, cuyo proyecto se ha presentado ya al Ayuntamiento pero todavía no ha sido discutido en el pleno, se situaría en el margen izquierdo del arroyo de Salenys, que el Marco Estratégico de Protección de las Gavarres considera una de las principales reservas biológicas del macizo. El proyecto ocuparía una superficie global de un millón de metros cuadrados que se distribuirían de la siguiente forma: 500.000 para el campo de golf, 35.000 para usos residenciales y hoteleros; 11.000 para equipamientos, 10.000 para nuevos viales y el resto como zonas verdes.

Impedimentos

Los ecologistas han emplazado al Ayuntamiento de la localidad a vetar el proyecto, puesto que entiende que la afectación de los terrenos incluidos en la zona PEIN no permite transformar la calificación forestal el suelo en césped artificial. El resto de los terrenos sí tienen una calificación urbanística que permite la edificación, aunque la ANG considera desmesurados los 35.000 metros cuadrados que prevé el proyecto.

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Otro argumento de los ecologistas en contra del proyecto de Santa Cristina de Aro se centra en la necesidad de preservar los conectores biológicos. El arroyo de Salenys es, en opinión de los ecologistas, el único nexo entre el macizo de las Gavarres y el de Cadiretes después que el desdoblamiento de la carretera C-65 anulara las conexiones biológicas en otros puntos.

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