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Los acusados de matar a la joven Agredano dicen que fueron presionados para inculparse

Los dos acusados de la muerte de la joven de 21 años Beatriz Agredano, cuyo cadáver fue hallado en 1996 en un descampado de Vicálvaro, negaron ayer ante el jurado ser los autores del crimen y culparon a la policía de ejercer presiones sobre ambos para que se autoinculparan.

Ángel Antonio Belinchón y Antonio Sánchez explicaron al jurado que su declaración ante la policía -en la que reconocían su participación en los hechos- se produjo tras recibir presiones policiales. Belinchón -cuya edad mental ronda los 11 años, según su defensa- declaró que la policía le conminó a que dijera 'la verdad' a cambio de dejarle en libertad. 'Pero todo lo que firmé era mentira. Entre mi ex mujer y la policía se inventaron todo. Los policías me iban diciendo lo que tenía que decir, pero yo no he matado a nadie y no conocía a la chica'.

Sánchez, cuya defensa atribuye su declaración inicial a un estado de delírium trémens (embriaguez extrema), culpó, igualmente, a las presiones policiales de su declaración inculpatoria. 'Me dijeron que si culpaba de todo a Belinchón, me dejarían libre, pero yo no estuve allí. Por eso, no puedo decir nada de lo que pasó', señaló, para después lamentar la 'injusticia' que sufre. 'Yo digo la verdad. Si me quieren creer, bien, y si no, pónganme los grilletes y mándenme de nuevo a prisión', añadió.

Hoy declarará la ex mujer de Belinchón, quien manifestó a la policía que su marido le había confesado el crimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de octubre de 2002