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El Saló de Brocanters reduce su espacio expositivo y apuesta por una oferta variada

Aunque sus organizadores, Fira de Barcelona y el Gremi de Brocanters de Barcelona, marcan una frontera entre lo que son los mercadillos y el mundo de las antigüedades, la tercera edición del Saló de Brocanters, que se celebra hasta el próximo domingo en el palacio número 6 de Montjuïc 1, se acerca a ambos mundo con una variada oferta que incluye desde pequeñas piezas para coleccionistas hasta mobiliario art déco, pasando por elementos rústicos, figuras de porcelana, grabados, joyas y pintura. Todo ello desde el punto de partida cronológico de ser piezas de al menos 50 años de antigüedad y con un variado valor que puede ir de 90 a 30.000 euros.

'Existe todavía la idea de que, como hablamos de 50 años de antigüedad, el Saló de Brocanters sólo ofrece piezas de esta época, pero la gran mayoría de la oferta se sitúa en el siglo XIX y principios del XX', explicó ayer la presidenta del salón, Núria Munné. Esta línea no niega la tendencia coleccionista de objetos más recientes, en algunos casos relacionados con la moderna cultura de masas y con la publicidad. Desde un rincón de uno de los expositores del salón asomaban Tintín y el Capitán Hadock con un pequeño juego relacionado con su conquista de la Luna.

En esta edición el salón vuelve a un pabellón de dimensiones más reducidas que el utilizado en la pasada edición. 'Se ajusta más a la idea del tipo de salón que pretendemos. No queremos ser el salón de almonedas más grande de España, sino el de mayor calidad', explicó Munné. En este sentido existe un comité de admisión y selección de piezas 'que permite al comprador tener una garantía sobre los objetos expuestos', dijo Munné, quien recordó que el beneficio de su sector suele generarse en este tipo de salones, más que en las tiendas.

El salón, según los organizadores, pretende incorporar a un público joven educado en una idea amplia de lo que es la decoración y al que le suele gustar la combinación de muebles de época con objetos modernos de diseño. No falta, sin embargo, lo que es la pieza de coleccionista más tradicional, como son los muñecos alemanes que fabricaba la casa Heubach, conocidos como los pianobaby o pianodoll. Está denominación se refiere a que se trata de imágenes de bebés que solían colocarse encima de los pianos. La casa Sant Jordi presenta una variada oferta de este tipo de objeto. También puede encontrarse en el salón ropa antigua de la abuela, como camisones de dormir y corpiños. Los lleva Antic Montserrat. Dibujos de Opisso y de los grandes ilustradores de principios del siglo pasado también pueden encontrarse en el espacio de Sicoris. Cómodas fernandinas e isabelinas, en Antigüedades Vélez, y arcones del siglo XVIII, como el que presenta Antigüedades Lana, son algunas de las propuestas que pueden verse estos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de octubre de 2002