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Reportaje:

Arte local huérfano

La Plataforma Amárica reivindica un espacio para la creación alavesa similar a Arteleku o Bilbao arte

La primera iniciativa legislativa popular que se ha presentado y debatido en las Juntas Generales de Álava ha demostrado las dificultades que supone esta forma de intervención de la ciudadanía en la institución. 'No existe la posibilidad de llevar a norma una propuesta respaldada por 5.600 firmas de ciudadanos alaveses', se queja Iñaki Larrimbe, uno de los promotores de la Plataforma Amárica, que vio cómo el pasado lunes PP, PSOE y UA votaban en contra de tomar en consideración esta solicitud para mantener la sala Amárica como un lugar para la creación alavesa.

'Además, ha quedado clara la consideración que tienen esos grupos políticos por los artistas locales, a los que han calificado de tercera división', apuntilla el pintor vitoriano. Es el final de un largo capítulo en busca del mantenimiento de un espacio para la creación en Álava, alrededor de la sala del mismo nombre, al estilo de Arteleku en San Sebastián o Bilbao arte en la capital vizcaína.

Todo comenzó con la decisión de la Diputación alavesa, propietaria de la sala, de cerrar Amárica ante la inauguración del Artium. Los responsables de la institución foral estimaron que el nuevo museo era suficiente para atender todo lo relacionado con el arte contemporáneo en el territorio alavés.

La presión de los artistas y otras fuerzas sociales y políticas frenó en principio aquella decisión tomada por el responsable de Cultura, Pedro Sacristoval, y respaldada por el diputado general, Ramón Rabanera. La sala no cerró sus puertas. Así, en la actualidad, ofrece una exposición de Lucien Clergue, cinco meses después de la inauguración del Artium.

Pero el deseo de acabar con Amárica como exponente de la creación actual es inevitable. Ya lo dijo el martes Ramón Rabanera, quien anunció su clausura para el próximo año. Además, insistió en que el cierre está justificado por la escasa asistencia de público y el apoyo a los artistas noveles se canalizará a través del Artium, un encargo que, por cierto, no estaba en el proyecto original del museo.

'Pero nuestra propuesta no pide exposiciones y catálogos', recuerda Larrimbe, quien insiste en que se mira con desprecio la actividad cultural en Álava. 'Creemos que los artistas alaveses deben de poder intervenir directamente en la cultura, deben de disponer de dotaciones culturales que les permita trabajar e investigar, para los que es necesario apostar por otro tipo de infraestructuras de las que Amárica podría ser el embrión, el eje de una actividad complementaria con el Artium', concluye.

La Plataforma ha anunciado que continuará con sus propuestas, pero ya fuera de cualquier participación en las insituciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de septiembre de 2002