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Crítica:TOMASITO | POP

Revalidando prestigio

Tomasito, el niño robótico-flamenco-punk que descubriera Lola Flores en el Jerez de ambos cuando Tomás no levantaba medio metro del suelo, volvió a revalidar el martes por la noche su prestigio en la presentación de su cuarto elepé, Cositas de la realidad. Viéndole sobre el escenario, su hábitat natural, se comprende lo difícil que lo ha tenido para establecerse en un mercado para el que no existen los tonos intermedios: o todo blanco o todo negro; o flamenco puro o Estopa. Tomasito es un genio, una rara avis en estos tiempos, capaz de rapear una soleá, de añadir trueno de guitarras eléctricas al compás de un cajón flamenco, de bailar y transmitir a pesar de no ser bailaor, de calzar en sus letras la verdad de la calle de ahora, las entretelas del amor y un ingenio inesperado e incontrolable. Todo esto lo demostró en una actuación a sala repleta de fieles seguidores, muchos de ellos provenientes del ambiente flamenco más cool de la capital. Con una numerosa y efectiva banda detrás, a la que se agregaron las colaboraciones del cantante del grupo El Bicho y de Tino Di Geraldo, productor de Tomás y nombre importante en el devenir del nuevo flamenco, Tomasito dio rienda suelta a un divertido repertorio en el que destacaron su Soleá punk -sí, es posible-, la rockera Cositas, su clásica y extraordinaria Sobreviviré y hasta una versión por bulerías del Agradecido de Rosendo. Al final tuvo que salir a dar dos bises y terminó todo como en un tablao: con toda la banda retirándose a ritmo flamenco. Ojalá Tomasito traspase ese entusiasmo que despierta en el escenario a las listas de ventas y anime al personal con su visión del flamenco, cuando menos, diferente.

Tomasito

Tomasito (voz y baile), Juan Diego Mateo (guitarra flamenca), Jorge Gómez y Gaby Sarlo (guitarra eléctrica), Elsa Hernández (batería), Luis Carrasco y Juan Márquez (percusión y coros) y José Nodar (bajo). Sala Caracol. Madrid, martes 17 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 2002