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CARTAS AL DIRECTOR

Filosofía de la casa

Recientemente visité el acuario Finisterre de A Coruña. Salvo en la exposición de los caballitos de mar (escondido en un rincón), en el resto del acuario no existían indicaciones sobre el uso de flashes fotográficos, si bien yo recordaba de visitas a otros acuarios la prohibición de su uso.

Viendo cómo todo el mundo los usaba, pregunté a una trabajadora del acuario, la cual me explicó que no se podía usar el flash, que era la principal causa de mortalidad en el acuario, y que ella intentaba que no se utilizara el flash (labor imposible para una sola persona con la afluencia de público del momento).

A la salida pedí dejar como sugerencia la instalación de carteles al respecto, y se me informó de que la filosofía de la casa era 'no prohibir'. De acuerdo, pero ¿qué hay sobre informar? No prohibir está bien si todo el mundo es respetuoso con el entorno, pero para ello es importante que sepan qué cosas son perjudiciales para los peces y aprendan a disfrutar de ellos cuidándolos lo mejor posible.

También para los peces es importante la filosofía de la casa, aunque no paguen entrada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 2002