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Crónica:TROFEO BAHÍA DE CARTAGENA

Joaquín se ensaña con el Madrid

El jugador del Betis fue implacable con un equipo blanco que exageró sus viejos defectos

El partido amistoso de ayer dejó en evidencia algunos de los viejos problemas del Madrid. Los porteros juegan metidos bajo el larguero. Los centrales apenas adelantan la línea y el equipo se alarga. Los espacios se agrandan y se hace difícil conservar la pelota. Los delanteros -ayer Raúl, Morientes y Figo- se quedan fuera de órbita. Partido en dos, el equipo se convierte en una presa fácil para los rivales que se forman en torno a un centro del campo potente, como el del Betis, que juega con un solo punta y achica y presiona bien. Ayer el Betis achicó el campo, ahogó al Madrid en la salida y resolvió el partido.

BETIS 2 - REAL MADRID 0

Betis: Prats; Varela, Juanito (Belenguer, m.76), Rivas, Fernández; Joaquín (Mingo, m.76), Ito, Assunçao (Calado, m.82), Denilson (Arzu, m.63); Capi (Casas, m.87) y Alfonso (J. Tomás, m.76).

Real Madrid: César (Casillas, m.46); Salgado, Hierro (Helguera, m.46), Pavón, Roberto Carlos; Figo (McManaman, m.60), Flavio, Celades, Zidane (Solari, m.46); Raúl (Guti, m.60) y Morientes (Portillo, m.46).

Goles: 1-0, m.19. Assunçao, en disparo lejano. 2-0, m.48. Alfonso, de penalti.

Árbitro: Téllez. Tarjetas a R. Carlos y Helguera.

13.000 personas en el campo Cartagonova.

Estos defectos son antiguos en el Madrid. Tanto, que casi forman parte de la identidad desconcertante del equipo que ha ganado las últimas Copas de Europa. Ayer, a esos problemas, se sumó uno nuevo: los volantes apenas pintaron algo.

Cuando el trabajo de los mediocampistas es irrelevante caben los pelotazos al rematador. Cuando tampoco hay quién busque los pelotazos, cuando no hay quién remate, los equipos se recogen sobre sí mismos como enfermos consumidos. Menos mal que el partido de ayer fue un simple amistoso de pretemporada. Menos mal que estamos en agosto. De lo contrario, habría que suponer que el Madrid es un equipo insalubre.

Sea porque el Betis presionó mejor, sea porque tuvo en Joaquín a un elemento desequilibrante -sin par entre los madridistas- o porque Assunçao clavó un precioso tiro de media distancia con folha seca, el hecho es que el Madrid se arrugó. Durante buena parte del primer tiempo no hubo manera de que el campeón de Europa sacara la pelota de su terreno. Intentaba hacerlo en corto, de lujo. Se reprimía ante el pelotazo. Quizá por exceso de pudor, quizá por arrogancia, o tal vez por sentido práctico. Porque la verdad, si Hierro o César le pegaban al balón lejos, arriba, no había quién tuviera suficiente velocidad para ir a buscarlo. ¿Falta rodaje? ¿Se trata de problemas circunstanciales o de vicios irremediablemente arraigados? En torno al Madrid han girado y seguirán girando algunos enigmas de difícil solución a corto plazo.

Raúl es un tipo sensible al juego del fútbol. Ayer, cuando vio que el Madrid no salía, bajó a ayudar. Se desplazó al medio campo, alejándose del área, y ahí, por más que tuvo suficiente lucidez como para percibir el problema, no consiguió resolver casi nada. No es Raúl un media punta natural y si se pone en ese plan corre el riesgo de aplicarse en balde. Sobre todo, en partidos como el de ayer, en que sus compañeros tardan en desmarcarse. Zidane, por ejemplo, hizo poco. Flavio, nada. Celades, algo más que nada. Frente a ellos, Assunçao probó que el Betis eligió bien al ficharle. Unido a Ito y a Capi, el ex medio centro del Roma movió la pelota como nadie en la refriega.

Joaquín terminó por desahuciar al Madrid. Este chico del Puerto no entendió el espíritu amistoso del encuentro. Se ensañó con Pavón y con todo el medio campo madridista. Y hasta simuló un penalti ante Casillas, con tanto jarte que el árbito mordió el anzuelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 2002