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Entrevista:MARIA JESÚS VALDÉS | ACTRIZ | TROTAMUNDOS | EL VIAJERO HABITUAL

Estocolmo de cuento

Se hizo actriz para viajar. Espero que haya conseguido el objetivo.

La verdad es que sí. Conozco casi toda Europa, buena parte de América... Mi familia se oponía porque entonces esta profesión estaba mal vista, así que yo argumentaba: '¡Pero si voy a conocer países gratis y encima me van a pagar!'.

Me dicen que se prepara los periplos a conciencia, como una oposición.

Pues sí. Me gusta estudiar la idiosincrasia del país, comprar algún libro bueno acerca del lugar, situar lo que quiero ver en el mapa... Así lo hice este año pasado, cuando viajé a Estocolmo.

No tire sus mapas, que a lo mejor me decido...

Pues hará bien, porque es una ciudad preciosa, rodeada de lagos y canales... como una Venecia diferente. Las casitas son de estilo nórdico, con mucha madera y piedra blanca. Bajitas, como sacadas de un cuento. Y se nota que es una ciudad volcada en los niños, porque ves por todas partes parques preciosos con juegos, trenecitos y mucho detalle infantil.

¿Son fríos los suecos, como asegura el tópico?

¡Qué va! Es gente cariñosísima, aunque quizá yo lo digo porque tengo amigos allí. Me parece que un país y sus habitantes sólo se pueden juzgar cuando uno lleva allí al menos un mes, ¿verdad?

Verdad. Si no dispongo de un mes, ¿qué podré hacer en tres o cuatro días?

Andar, andar y andar por un casco viejo precioso, y parar en alguna taberna a tomar un vino del lugar y en alguna de las tiendas de souvenirs a comprarse un gamo pequeñito de recuerdo.

Que viene a ser como nuestra muñeca gitana con traje de cola y peineta...

Algo así. También hay que visitar el Museo Vasa. Dentro hay un galeón impresionante del siglo XVI, rescatado del fondo del mar. Se puede visitar por dentro, ver los camarotes, la sala del capitán. Y está construido con tal perfección que cuesta creer que pudiera hundirse.

Que se lo digan al armador del Titanic. ¿Alguna otra visita turística?

Pues fui al edificio donde se entregan los premios Nobel y me pareció sorprendente. No se parece a ninguno, y es magnífico, pero no hermoso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de agosto de 2002