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Reportaje:

Un duelo psicológico

Ronaldo llega a Milán y el presidente del Inter le dice por teléfono que se niega a traspasarlo

El fichaje de Ronaldo por el Madrid depende del duelo psicológico que desde ayer mantienen el delantero brasileño y el presidente del Inter, Massimo Moratti. De momento, es Moratti el que lleva todas las de ganar en el pulso. En una maniobra destinada a minar la voluntad de Ronaldo nada más aterrizar en Italia, Moratti se limitó a decirle por teléfono que se niega a traspasarle al Madrid. Al terminar la acalorada charla, el agente del futbolista, Alexandre Martins, ya no se pronunció con la dureza que solía. 'Ahora todo depende del Inter', dijo malhumorado.

Ronaldo, procedente de Río de Janeiro, fue escoltado por la policía desde la pista del aeropuerto de Malpensa, en Milán, para evitar una manifestación de hinchas interistas que le esperaban con dudosas intenciones. En el interior de su Jaguar plateado, el delantero descubrió que Moratti se había ido de viaje y en su lugar había dejado a Rinaldo Ghelfi, un mero administrador delegado.

Ghelfi, contable, esperó a Ronaldo en su oficina del centro de Milán, a 300 metros del Duomo. Allí llegó el campeón del mundo, con su séquito de representantes y secretarios, para encontrarse a Ghelfi con un teléfono en la mano, directamente conectado a Moratti. Ronaldo lo cogió y gimoteó que su interés de dejar Italia, siguiendo la oferta de puertas abiertas de Florentino Pérez, el presidente del Madrid, se funda en su fría relación con el técnico del Inter, Héctor Cúper. La respuesta de Moratti no atendió a sentimentalismos: Ronaldo tiene contrato hasta 2006 y debe cumplirlo.

El secretario de prensa de Ronaldo y de la selección brasileña, Rodrigo Paiva, llegó a Malpensa diciendo que 'un Madrid con Ronaldo sería más fuerte que el Brasil que ganó la Copa del Mundo'. Horas después, se mostró más cauto: 'Moratti puede convencer a Ronaldo de quedarse en el Inter porque el de Ronaldo es un problema de corazón, no de dinero'.

Moratti lleva diciendo que considera a Ronaldo 'como un hijo' y el delantero le ha respondido con declaraciones del mismo talante en un aparente idilio que ha durado cuatro años. Moratti renovó el contrato a Ronaldo cuando era víctima de una grave lesión de rodilla y corría el riesgo de quedar inválido para jugar al fútbol. Súbitamente, desde que se fue al Mundial, Ronaldo dejó de llamar a Moratti, según ha lamentado el directivo con tono despechado.

Sea cual sea el futuro de Ronaldo, su intento de fichar por el Madrid se interpreta como una puñalada trapera en Italia. Uno de los columnistas más prestigiosos, Candido Cannavó, de La Gazzetta dello Sport, resumió en clave bíblica la indignación de los hinchas locales con el jugador: 'Nada podrá evitar la devastadora miseria moral de este episodio'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de agosto de 2002