Cartas al director
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Al conductor de un Cherokee

Me dirijo a ti, anónimo conductor de un Cherokee, para expresarte mi desprecio hacia gente que, como tú, pone en peligro la vida de otras personas en la carretera. El pasado domingo 14 de julio, en la N-IV, pasado el peaje de Jerez de la Frontera, te abalanzaste sobre mí, adelantando por la derecha a gran velocidad justo cuando yo sobrepasaba a otro coche, provocando el que tuviera que salirme de la calzada por la izquierda para evitar la colisión.

Es gracioso que te intenten concienciar en campañas televisivas sobre la necesidad de prudencia al conducir, ya que quizá sería más conveniente advertir de que, aunque conduzcas normalmente sin cometer ni una sola infracción, te puedes encontrar con 'diablos sobre ruedas' que te pueden mandar al otro barrio con total impunidad.

Lo mejor de todo, anónimo conductor, es que ni siquiera tuviste la deferencia de detenerte y comprobar si estábamos bien, si nos había pasado algo, y disculparte, que es lo que haría cualquier persona con un mínimo de educación y sentido del civismo, sino que proseguiste tu marcha a gran velocidad, mucha más de la permitida legalmente, haciendo slalom por la carretera. No conseguiste matarme, con 28 años que tengo, y justo unos meses antes de casarme; no lo conseguiste, y ahora sólo espero que, si alguna vez provocas otro incidente, el único afectado seas tú.

Me dirijo también a otro compañero tuyo de la carretera, conductor de un Peugeot 605, que a 100 kilómetros de la capital de España también iba echando a la gente de la carretera. Ojalá os pillen a los dos y os retiren el carné de conducir de por vida. ¡Qué pena que este medio no sirviera para que la Administración de tráfico competente pudiera iniciar un expediente contra vosotros, y qué pena que permitan conducir a gente con tan poco sentido del respeto por la vida!- Álvaro Ortiz. Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de julio de 2002.