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Urzaiz da marcha atrás

El delantero acepta la oferta del Athletic por dos años tras decaer sus opciones en otros clubes

'Afuera hace más frío', debió pensar Ismael Urzaiz, como dijo Fernández Ordóñez cuando la anexión a la Comunidad Europea. A Ismael, como a su representante Ginés Carvajal, el mercado se le hizo grande, y desde casa se veía mejor. En el Athletic. Ni Atlético, ni Valencia, ni Premier League inglesa, ni Espanyol, ni Alavés con un contrato basura hasta diciembre por si encontraba equipo, ni Liga francesa. Nadie le daba a Urzaiz lo que le ofrecía el Athletic: dos temporadas bien remuneradas y una tercera condicionada a su redimiento, 40 patidos en las dos campañas establecidas.

Afuera hace más frío. No está el mercado para hacer locuras. A los jugadores la nueva situación de la Liga española les ha pillado de sorpresa; a los representantes, también, lo cual tiene más delito. Urzaiz aseguró ayer que siempre pensó en el Athletic como primer equipo de futuro, pero lo cierto es que su negociación estuvo fuera del Athletic, cuando el club rojiblanco le negó la tercera temporada y la condicionó a los partidos jugados. Ahí se rompió la baraja.

Urzaiz estaba fuerte: contemplaba la posibilidad de ir al Mundial, se consagraba como el máximo goleador del equipo y oía cantos de sirena de otros clubes, al socaire de su carta de libertad, que facilitaba su fichaje.

Pero Urzaiz ni fue al Mundial, ni tenía clubes que asumieran su oferta, ni su edad era la apropiada para un contrato de larga duración. Urzaiz tiene 30 años, su morfología es singular y las dudas sobre su futuro como goleador, importantes.

De pronto, su representante, Ginés Carvajal, como el jugador, interpretaron que nadie le ofrecía lo que le había señalado Andoni Zubizarreta, director deportivo del Athletic. Nadie le daba más dinero, ni más años de contrato. Y entonces Urzaiz pensó en el Athletic. 'Llamé a Uría [el presidente] y cogió el teléfono. Y hablamos', dijo ayer Urzaiz, que reconoció que el Athletic siempre habia sido su primera opción.

Lo cierto es que Andoni Zubizarreta siempre tuvo muy clara su línea de conducta. Puso un listón evidente que todos debían cumplir, fuera cual fuera su nombre. Nada más ejemplar que Urzaiz, el futbolista más emblemático del club, el goleador, el jugador insustituible, el que marcaba el balance entre el pasado y el futuro.

Urzaiz reconoció que el tiempo pasado como ex futbolista del Athletic, desde mayo hasta julio, le había servido para reflexionar. Quizá para atisbar lo que en mayo no se vislumbraba, por ceguera o por desliz profesional.

Quizá Urzaiz y su representante hayan sido los primeros en comprender lo difícil que es colocar a un futbolista de 30 años en un mercado nacional que se mira la cartera cada vez que le hablan de un futbolista.

Urzaiz se ha desprovisto de orgullo y ha vuelto a casa a la vista del frío que hacía afuera. Ha andado listo, quizá mal aconsejado. Y el Athletic se ha quitado un peso de encima. Andaba buscando a Bolo, del Rayo Vallecano, pero el club blanquirrojo quería sacar tajada: pedía una millonada, porque tampoco sabía como andaba el mercado. A final, Urzaiz vuelve al Athletic, encantado; Bolo se queda en el Rayo, desencantado; y el mercado recibe un nuvo mensaje negativo. Urzaiz lo ha entendido. Que pase el siguiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de julio de 2002