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CARTAS AL DIRECTOR

Pobre y rica Iglesia

Pobre Iglesia, cuando entra en política, criticada si habla y criticada si calla. Pobre Iglesia, cuando se mete en economías, alabada por los necesitados y criticada por los que no dan a los pobres ni los buenos días. Pobre Iglesia, que ve publicados a los cuatro vientos los pecados de algunos sacerdotes de Estados Unidos y callada alevosamente la gran misión social y religiosa de los más de 30.000 sacerdotes del mismo país. Pobre Iglesia, a veces adulada y muchas otras veces vilipendiada. Pero... Rica Iglesia, que tiene en su seno a muchas Teresas de Calcuta y a miles de sacerdotes, religiosas y laicos que dan su vida por la infancia, los enfermos y los necesitados en los países más pobres.

Rica Iglesia, que tiene sacerdotes y religiosas, en nuestro propio país, que acogen a los sin papeles y a los miserables, cuando políticos y gobiernos sólo los visitan para la foto. Pobre y rica Iglesia que, con sus defectos y pecados, es aún hoy la esperanza, la caridad y el amor de todos los desvalidos del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de julio de 2002