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Reportaje:

Agbar crece fuera del agua

El grupo profundiza en su diversificación con nuevos negocios en Estados Unidos y su entrada en el sector de certificación industrial

Éste está siendo un año decisivo para el grupo Agbar. Mientras espera el desenlace de la crisis de Argentina -país donde participa en el sector del agua-, la compañía no está quieta y profundiza en su diversificación con nuevos negocios en Estados Unidos, España y China. Agbar acaba de penetrar en el sector de la certificación de materiales de construcción y quiere debutar en el boyante sector de residencias para la tercera edad.

La empresa inicia su actividad de control de emisiones de gases en los Estados deConnecticut y Washington

El grupo ratifica su apuesta por Argentina, donde la devaluación del peso ha sido provisionada hasta un cambio de un dólar por tres pesos

'Buscamos un rendimiento de los negocios del 10% en adelante y éstos son sectores de alto potencial y su efecto se va a notar en los resultados a partir de 2003', afirma Josep Vila, secretario general-director general de Agbar. 'No somos un grupo financiero, sino un operador que compramos empresas y las gestionamos', recalca.

El sector del agua sigue siendo el principal para Agbar. Pero, aun siendo estratégico y el más importante, representa un tercio de sus 2.494 millones de euros de ingresos. El resto se reparte entre el sector de seguros médicos, de recogida de residuos, automóvil y nuevas tecnologías.

La filial Agbar Automotive ha dado un salto en poco tiempo. Se dedica al control de las emisiones de gases de los coches. Hace dos años entró en Estados Unidos, donde opera en cuatro Estados: Utah, Rhode Island, Massachussetts y Georgia. Ahora acaba de ganar sendas concesiones en los Estados norteamericanos de Whashington y Connecticut. En el primer Estado espera arrancar este mismo mes y en el segundo, en enero de 2003. Los ingresos conjuntos que aportarán ambas concesiones son de 20 millones de dólares al año. En China, la empresa ha puesto un pie con un contrato para controlar la seguridad técnica de los vehículos y la emisión de gases en la provincia de Jiang Su. 'Es una semilla de futuro en un país que tiene grandes posibilidades', dice Vila.

Agbar acaba de tomar el control de la firma T-5, del sector de la certificación de materiales de construcción y maquinaria. La previsión es doblar las ventas en un año desde los actuales seis millones de euros.

Pero Agbar también se refuerza en el sector del agua. Ha llegado a un acuerdo con Endesa para comprarle su 39,9% de Interagua, de la que ya tenía el resto del capital. El pacto incluye la venta de las participaciones que tenía Endesa en las sociedades Emasagra, que distribuye agua en Granada; Aguas Vega Sierra Elvira, que distribuye en varios municipios de la sierra de Granada, y Gestión de Aguas de Aragón.

En la filial AGM, que el año pasado perdió dinero afectada por el parón de Internet y las nuevas tecnologías, el objetivo es frenar su actividad. 'Ajustaremos su tamaño al mercado', dice la empresa. Ya se ha vendido la consultora de Internet a un grupo de profesionales. 'Seguiremos en el sector de calls center y en la mensajería', afirma Vila.Por otro lado, Agbar espera frutos de su reciente alianza con el grupo francés Mederic. Mederic ha adquirido el 25% de la filial de seguros médicos Adeslas por 300 millones de euros y tiene una opción de compra por otro 20%. Pero la operación va más allá porque hay un acuerdo para empezar a desarrollar seguros médicos en Europa y ambos grupos empezarán a trabajar en ello en septiembre. Entre los planes de esta alianza figura la entrada en el boyante sector de residencias de la tercera edad, un negocio donde han desembarcado en poco tiempo desde constructoras a empresas de hostelería.

En Argentina, en cambio, toca esperar. Agbar participa en concesiones de agua en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que tienen por delante más de 20 años de vida. La crisis en ese país aún pasa factura tras la devaluación del peso frente al dólar, aunque cada vez menos porque la devaluación ya se ha provisionado hasta el equivalente de un dólar igual a tres pesos. En las cuentas del año pasado se contabilizó el impacto de un tipo de cambio dólar / peso de 1,6 y en el primer trimestre de este año ya se ha recogido el impacto de la devaluación hasta 3 pesos. 'Aunque el peso se devaluara más, el impacto sería cada vez menor', afirma Vila.

Debido a la crisis argentina, los beneficios del grupo cayeron un 17,7% el año pasado hasta 100,7 millones de euros por las provisiones que exigió la devaluación. Pero este año no ocurrirá lo mismo. El presidente de Agbar, Ricard Fornesa, ha pronosticado ante los accionistas que este año se cerrará con un alza del beneficio del 20%. Y la empresa ratifica la opción que hizo en su día de invertir en ese país. 'Argentina es un área natural de nuestras actividades y a las concesiones les quedan más de 20 años de vida'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de julio de 2002