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COYUNTURA INTERNACIONAL

Menos riesgos

La caída experimentada por los principales mercados bursátiles mundiales, la desaparición de los fuertes procesos de crecimiento que rigieron el comportamiento de los mismos en los últimos años y, recientemente, los temores a contabilidades creativas generalizadas han creado entre los inversores un sentimiento fundado de reticencia hacia el posicionamiento en renta variable. En este contexto, el capital riesgo se enfrenta a la disyuntiva de potenciar su apellido, frente a la necesidad de reducir las pérdidas acumuladas y el componente de riesgo y volatilidad tradicionalmente asociado a su actividad.

Los fondos de inversiones o de pensiones se encuentran inmersos en un proceso de 'huida hacia la calidad', iniciado tras el primer derrumbe de los índices tecnológicos a mediados del año 2000, y caracterizado por la búsqueda de proyectos en sectores no sometidos a los vaivenes del mercado. Este nuevo enfoque se aprecia al ver cómo, durante el ejercicio pasado, las mayores inversiones se produjeron en sectores tradicionales (energía, consumo, servicios) y en empresas en fases de negocio no incipiente, de mayor tamaño y con un performance positivo de generación de resultados. Por el contrario, segmentos característicos de esta alternativa de inversión como la electrónica, la biomedicina y biotecnología o la informática han experimentado una drástica reducción de los volúmenes de inversión, cifrada en más de un 30% en el mercado europeo.

Los fondos están inmersos en un proceso de 'huida hacia la calidad', iniciado tras el primer derrumbe de los índices tecnológicos

La negativa evolución del mercado bursátil puede tener, además, dos impactos adicionales en el sector. Por un lado, la mayor limitación al recurso de la salida a Bolsa como mecanismo de desinversión, lo que restará eficiencia y liquidez al proceso. Y, por otro, la continua reducción de la valoración implícita de las compañías. No obstante, este último hecho provoca dos consecuencias contrapuestas. El valor conjunto de las carteras participadas de las sociedades disminuye, con lo que las rentabilidades inherentes a la actividad se ven seriamente deterioradas, pero permite, por otro lado, la aparición de oportunidades de posicionamiento altamente atractivas y baratas en sectores y compañías que se ven afectadas de forma indirecta o por contagio del pésimo comportamiento bursátil.

Sin duda, bajo este escenario cobra mayor protagonismo la capacidad de gestión y la destreza de los gestores en detectar modelos de negocio innovadores y arriesgado pero sólidos y estables, que permitan la incorporación de ventajas competitivas que den lugar a futuras plusvalías.

Alberto Segurado y Pablo Mañueco son analistas en Analistas Financieros Internacionales (Grupo Analistas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de julio de 2002