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Gendarmes marroquíes ocupan un islote español deshabitado cerca de Ceuta

La Armada y la Guardia Civil rodean el peñón, donde ayer se instaló una patrulla marroquí

El Gobierno español "reclamó" ayer a Marruecos que retire el pelotón de gendarmes (siete o doce, según las fuentes) que desembarcó ayer en la isla de Perejil, un peñón deshabitado al oeste de Ceuta, cuya soberanía española disputa Rabat. Los militares, que habían montado dos tiendas de campaña y dos banderas de su país, fueron avistados por una patrullera de la Guardia Civil. Los agentes españoles les pidieron que se marcharan. Se negaron. España ha mandado dos patrulleras de la Armada y otra de la Guardia Civil, pues la toma continúa. Rabat dijo anoche que se quedan en la isla.

El incidente comenzó ayer por la mañana, cuando, según fuentes gubernamentales españolas, una patrullera de la Armada de Marruecos desembarcó en Perejil a doce gendarmes, incluido un comandante, según unas fuentes, y a sólo siete militares, según otras. Sobre las 14.00, una embarcación del Servicio Marítimo de la Guardia Civil de la Comandancia de Ceuta de patrulla por la zona (punto habitual de partida de pateras con inmigrantes irregulares y hachís rumbo a España) avistó una tienda de campaña mimetizada, o de tela de camuflaje, y una bandera de Marruecos ondeando en el peñón, completamente deshabitado, por lo que se acercaron para comprobar qué ocurría.

Los agentes españoles desembarcaron y se encararon con los marroquíes, que habían instalado las dos tiendas en una estrecha loma de piedra del peñón, de apenas unas tres hectáreas de superficie y situado a unas seis millas náuticas de Ceuta. Tras una breve discusión subida de tono sobre a quién pertenece la roca, los gendarmes de Marruecos, pertrechados con armas largas, conminaron a los españoles (armados con pistolas) a que se fueran.

La dotación de la patrullera de la Guardia Civil, compuesta por ocho personas, optó por abandonar la zona y dirigirse a su base de Ceuta, al tiempo que comunicaba el incidente a sus superiores.

La Armada envió entonces a la zona dos de sus barcos patrulla artillados (el P-114 y el P-12) para intentar solventar la situación. Fuentes españolas agregaron anoche que Marruecos había destacado en la zona una embarcación militar y que la ocupación continuaba, a pesar de los requerimientos españoles.

El incidente fue seguido en Madrid con preocupación, y al menos el ministro de Defensa, Federico Trillo, y el secretario de Estado de Exteriores, Miquel Nadal, despacharon con el presidente del Gobierno, José María Aznar, en la Moncloa.

El Ejecutivo respondió, sin embargo, a través del Ministerio de Exteriores, que no reaccionó hasta entrada la noche debido a que la nueva responsable del Departamento, Ana Palacio, viajaba de Bruselas a Madrid.

La respuesta, en forma de una nota verbal dirigida a la Embajada de Marruecos en Madrid, cuyo titular fue llamado a consultas por su país hace nueve meses, deja constancia de que "el Gobierno español reclama al Gobierno de Marruecos la adopción de las medidas necesarias al restablecimiento de la situación anterior a estos hechos" de ayer.

El comunicado de la Oficina de Información Diplomática sólo habla de mantener "el statu quo" sin afirmar explícitamente la soberanía española sobre esta isla, de la que España tomó poseión en 1808, aunque desde el siglo XVI la consideraba suya. En el siglo XIX, fueron frecuentes las peleas con Gran Bretaña, que intentaba anexionarla.

El tratado hispanofrancés de 1912, que delimitaba la zona del Protectorado español de Marruecos, no hace, sin embargo, referencia alguna a Perejil, pero tras la formalización del protectorado, España ocupó plenamente esta roca.

Un cabo y cuatro soldados de la Compañía del Mar fueron sus últimos habitantes hasta que se retiraron, a mediados de los años sesenta, en el contexto del proceso de la independencia de Marruecos.

España ha seguido ejerciendo desde entonces una soberanía de hecho, problemática porque el islote se encuentra en aguar territoriales marroquíes.

A comienzos de los años noventa, Marruecos protestó porque Perejil aparecía incluida en el borrador de Estatuto de Autonomía de Ceuta preparado por el Gobierno del PSOE. El islote no fue finalmente mencionado en el estatuto definitivo.

Fuentes diplomáticas españolas consideraron ayer el incidente como la "devolución" del ocurrido la semana pasada cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Mohamed Benaissa, convocó al embajador de España en Rabat, Fernando Arias-Salgado, para protestar por el despliegue de cinco buques de guerra de la Armada y de un helicóptero en torno a Alhucemas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de julio de 2002