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Mundial 2002 | Perspectivas españolas

Un hermoso Mundial

Brasil es un buen vencedor, después de una final que guarda un extraño parecido con el recorrido de la seleçao a lo largo de este Mundial. Los brasileños estuvieron dubitativos, fueron dominados por los alemanes en la primera parte y acabaron por imponerse gracias, una vez más, al brío de una de sus figuras individuales, Ronaldo. La Mannschaft bloqueó como se esperaba los ataques brasileños y no puede reprocharse nada.

El dominio colectivo y táctico fue de los alemanes. Jugaron con sus medios y la situación se desbloqueó por un error individual, llegado de donde no se esperaba: Kahn. Es terrible que le haya ocurrido al mejor portero del campeonato, que corre el riesgo de sentirse culpable el resto de su vida. Él, que había salido vencedor en todos sus enfrentamientos de la primera parte con el propio Ronaldo. Qué venganza para el delantero brasileño, que tanto ha sufrido desde 1998. Después de clasificar a su selección para la final con un punterazo a la antigua, le dio el título.

Voy a tener grandes recuerdos de mi estancia en Asia. Esta nueva fotografía del fútbol, con la aparición de Turquía, que ha llegado al tercer puesto, y la increíble trayectoria de Corea del Sur. ¡Qué bellas sorpresas! ¡Qué baño de frescura! ¿Cómo olvidar este fervor popular en un continente que se abre al fútbol? ¿Cómo no alegrarse de ver que este deporte desencadena tales emociones?

También hay que hablar de desengaños. Todavía hoy sigo aturdido. Con una auténtica frustración por el papel de la selección de Francia, ya que estoy convencido de que teníamos un buen equipo. Estamos en una situación penosa, pero no es un drama. Que cada uno de nosotros sepa analizarla bien y fijarse nuevos objetivos. Este Mundial ha destacado las carencias en la preparación de un buen número de países. Portugal, Italia, España o Argentina, por citar algunos, no han estado a la altura de las circunstancias. El denominador común se encuentra en la preparación, tanto en el método como en el tiempo dedicado a ponerse en forma.

Los jugadores de esas distintas selecciones suelen tener en común su participación en las competiciones europeas y tener que enfrentarse a un calendario monstruoso. Es preciso plantear una serie de preguntas. Igualmente, hay que examinar seriamente la cuestión del arbitraje. Una reflexión general para que el juego sea aún más fluido y espectacular. Pero no estropeemos el placer, ha sido una Copa del Mundo hermosa y quedará un gran recuerdo de ella.

Le Monde / EL PAÍS

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002