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Reportaje:

Ayudas pendientes de un hilo

La financiación de investigaciones que utilicen células madre embrionarias está todavía pendiente de un hilo en el futuro programa marco europeo, el que empezará en 2003 al terminar el actual, bajo el cual acaba de obtener financiación el científico español Bernat Soria. Esa incertidumbre fue la sorpresa ayer durante la presentación en Madrid de este macroprograma de financiación de la investigación en Europa, que tiene todavía varios flecos por cerrar.

Fue la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, la que sorprendió al afirmar ante los periodistas, una vez que había abandonado la reunión el comisario europeo de Investigación Philippe Busquin, que el tema no está cerrado. 'No está claro que se vayan a financiar con fondos europeos investigaciones con células madre en otros países aunque estén prohibidas en España', aseguró Birulés, quien no quiso dar su opinión sobre cuál sería la decisión final de los Gobiernos sobre este asunto mientras no termine el periodo de presidencia española el próximo 1 de julio. 'Lo que sí puedo decir es que no hay unanimidad en los países y que muchos consideran que aún es pronto para tomar decisiones', concluyó.

Este último problema en el largo y espinoso camino burocrático del VI Programa Marco resurgió esta misma semana, cuando se planteó la aprobación definitiva de los programas específicos, es decir de cada uno de los programas del VI Programa Marco, entre ellos el de Genómica y Biotecnología Aplicadas a la Salud en el que se incluye la financiación de trabajos con células madre embrionarias procedentes exclusivamente de embriones sobrantes de la fertilización in vitro. A la oposición ya conocida de Alemania, Austria e Italia amagó con sumarse Irlanda, amparándose en su reciente cambio de Gobierno, según fuentes de la comisión, lo que daría lugar a una minoría de bloqueo que impediría la aprobación.

Por otra parte, si se retrasara la decisión hasta después de concluida la presidencia española (es decir, si no se decide antes del viernes próximo) existe la posibilidad de que España, que como país presidente ha mantenido una postura de neutralidad durante estos seis meses, se sume oficialmente a los países opositores a este tipo de investigaciones, al plegarse el Gobierno a las presiones de los sectores más conservadores.

Los programas específicos y las normas de participación, que son los flecos que quedan por concretar en el VI Programa Marco, son aprobados exclusivamente por los Gobiernos, aunque se oiga al Parlamento Europeo. Esto explica que, aunque el Parlamento dio luz verde política el pasado 15 de mayo a la investigación con células madre en el programa marco, ahora algunos países se muestren reticentes a aprobar esta práctica. El consenso con el Parlamento permitió a Bruselas aprobar el programa marco en sí y por tanto disponer de la importantísima dotación económica (17.500 millones de euros en cuatro años) para su financiación, lo que explica la satisfacción ayer de Busquin y Birulés, quienes subrayaron que es la primera vez que un programa marco se aprueba con tiempo suficiente para que entre en vigor en el plazo previsto.

Birulés y el secretario de Estado de Política Científica y Tecnológica, Ramón Marimón, recordaron que este logro va a permitir que no existan retrasos en la puesta en marcha del VI Programa Marco de I+D, en beneficio de los investigadores. Marimón calificó recientemente en el Parlamento de 'anecdóticos' los retrasos que están sufriendo muchos investigadores españoles por una mala gestión de su departamento. Sin embargo, ayer Birulés los consideró lo suficientemente importantes como para explicar que cuando 'no da tiempo' a dar el dinero adjudicado en el año natural previsto, los plazos administrativos empiezan a correr de nuevo, lo que justifica, en su opinión, que todavía haya equipos de investigación que no hayan recibido los fondos aprobados en octubre del año pasado y de los que ya se les ha exigido, en algunos casos, justificación. Según la ministra, su departamento está trabajando para evitar estos problemas.

Busquin, ayer, recordó que la UE se ha planteado dedicar en 2010 el 3% del PIB a investigación y desarrollo (con una contribución de los dos tercios a cargo del sector privado) y que, aunque 'todavía no es el caso de España, ésta tiene un potencial tremendo para conseguirlo y sensibilizarse sobre la importancia de la ciencia y la tecnología'. España dedica a investigación y desarrollo apenas un 0,9% de su PIB.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de junio de 2002