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Crítica:ESCENA

El teatro Español reabre con una obra de Chicho Ibáñez Serrador

El teatro Español ha roto la extraña racha de los teatros públicos de Madrid (el Comedia, el Olimpia y el María Guerrero siguen cerrados por reforma) y ayer reabrió sus puertas tras unas mejoras que, según su director, Gustavo Pérez Puig, convierten este coliseo en el más moderno de la ciudad después del teatro Real. El acontecimiento fue doble: se estrenó El águila y la niebla, obra de Chicho Ibáñez Serrador, que cuenta con un reparto encabezado por Luis Merlo, actor que parece se va a convertir en fetiche de la casa, ya que después estrenará Don Juan Tenorio y El alcalde de Zalamea.

El águila y la niebla

Teatro Español. Príncipe, 25. Metros Sol y Sevilla. De 1,50 a 16 euros. Horarios, en cartelera.

El águila y la niebla recibió el Premio Lope de Vega 2000, un galardón cuyas bases establecen que la obra premiada será estrenada en el teatro Español. Y así ha sido. Su autor, Chicho Ibáñez Serrador, vuelve al oficio al que se entregó en cuerpo y alma durante muchos años y retoma con esta pieza su afición por la dirección escénica y la escritura dramática. Además, lo hace con su nombre y no con su famoso seudónimo de Luis Peñafiel, que tantos éxitos y premios le deparara. En realidad, Ibáñez Serrador es un hombre de teatro que ha coqueteado con el medio televisivo.

La comedia, que estuvo a punto de no estrenarse anoche por culpa de un falso aviso de bomba en la calle del Príncipe, cuenta, además de con una música muy especial -original de José Antonio Quintano y cargada de ruidos ambientales poco frecuentes en un teatro-, con un reparto encabezado por Luis Merlo y en el que participan Ramiro Oliveros, Licia Calderón, Paula Sebastián, Francisco Piquer y 15 actores más. Una comedia que el propio autor define como difícil de clasificar y con la que, sobre todo, ha tratado de contar una historia que interese al público.

Luis Merlo, uno de los más prestigiados y solventes actores jóvenes, parece que se va a convertir en un actor reclamado con insistencia por el teatro Español, ya que, además de participar en esta pieza, estrenará en noviembre, como protagonista, Don Juan Tenorio, de Zorrilla, y en diciembre participará en el montaje de El alcalde de Zalamea, de Lope de Vega, junto a José Sancho y Agustín González. Ambas obras serán dirigidas por Pérez Puig.

Ésa es la nueva programación para el reformado teatro Español, que necesitaba adecuarse a las actuales normas que Protección Civil dicta para teatros, 'aunque si alguien observa el teatro puede pensar que sólo se ha limpiado', señala Pérez Puig. Ello se debe a que todas las reformas han contado después con una minuciosa recuperación de los elementos originales, con lo que el edificio no ha cambiado apenas su aspecto habitual.

El teatro Español, en la popular plaza de Santa Ana, se cerró el pasado 18 de febrero. A partir de entonces se han sustituido las butacas por otras idénticas a las que había, pero que ahora, al levantarse solas, facilitan la salida. Se ha cambiado el suelo, las moquetas y las luces de emergencia. También se han puesto materiales ignífugos, así como puertas de salida antipánico. Todo se ha forrado con telas similares a las existentes anteriormente, de modo que apenas se aprecian los cambios, que también han afectado al sistema de aire acondicionado y calefacción y han introducido proyectores nuevos. El escenario se ha contrapesado, lo que significa que cualquier compañía puede levantar una gran escenografía sin apenas esfuerzo.

El director del Español se muestra tan flamante como 'su nuevo' teatro: 'Después del Real, es el teatro mejor acondicionado de Madrid; estoy muy contento porque, además de añadir servicios complementarios, ahora lo tenemos dotado de todas las nuevas tecnologías, lo que lo convierte en un teatro del siglo XXI'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de junio de 2002