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Mundial 2002 | El polémico adiós de España

Villar dimite de la Comisión de Árbitros

Blatter, presidente de la FIFA, reconoce errores en las designaciones de los colegiados

Las declaraciones oficiales pueden sonar contradictorias, pero lo innegable es que la polémica arbitral... quema. El director de Comunicación de la FIFA, el británico Keith Cooper, negó ayer cualquier 'conspiración' para colocar a Corea del Sur, coorganizadora con Japón del torneo, en las semifinales y el jefe de la Comisión de Árbitros, el turco Senes Erzik, redujo los errores garrafales de los colegiados, 'humanos al fin', a 'uno o dos'. Pero el presidente de la Federación Española, Ángel María Villar, dimitió de dicha comisión, a la que pertenecía desde hace tres años; la selección alemana expresó sus recelos a ser la siguiente víctima -tras Portugal, Italia y España- y el propio presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, arremetió con dureza contra las designaciones de los tríos arbitrales y anunció cambios en los criterios a seguir. En definitiva, el máximo organismo futbolístico parece asumir la necesidad de ciertas reformas aunque continúe negándose a que el arbitraje se vea apoyado con medios electrónicos como el vídeo.

El organismo acaba con los 'exotismos': un suizo y un danés arbitrarán las semifinales

A Villar, que no quiso hacer declaraciones sobre su renuncia a permanecer en la Comisión de Árbitros con la excusa de que antes debía comunicársela personalmente a Blatter, no le ha quedado más remedio que abrir cierta crisis en la FIFA, dada su condición de vicepresidente de la misma desde abril pasado. La derrota de la selección española ante la surcoreana, propiciada -aparte de por su propia falta de contundencia- por los fallos del árbitro egipcio Gamal Ghandour y sus asistentes, un ugandés y un trinitense, no le ha dejado otra salida. Desde hace tiempo, además, no estaba de acuerdo con la elección de los colegiados, según comentó Rogelio Núñez, portavoz federativo: 'Consideraba que los había mejores'.

'Los arbitrajes han originado una duda de credibilidad inadmisible', explicó, a su vez, el secretario general de la Federación, Gerardo González. 'A nosotros, los españoles, nos han hecho daño, pero mucho más daño le han hecho al fútbol', prosiguió; 'la FIFA debe reflexionar con seriedad sobre lo que ha ocurrido y pensar en hacer modificaciones. Hay que cambiar cosas'. Entre ellas, al margen de la cuestión arbitral, aludió al propio sistema de competición: 'No es posible que a algunos equipos les convenga perder partidos en la primera ronda para enfrentarse a rivales más asequibles en la segunda. Eso tampoco facilita el juego limpio'.

Por lo pronto, Blatter tampoco se ha mordido la lengua. Ayer, en la televisión australiana, fue muy crítico con los colegiados: 'Lo que hemos visto en los últimos partidos, especialmente en los de Corea, me obliga a decir que no entiendo las designaciones de los árbitros y los asistentes por parte del comité. A principios de semana les dije a sus miembros que para los cuartos de final eligieran a los mejores, fuera de donde fuesen y sin que importase que ya hubieran actuado en algún encuentro. No podíamos permitirnos los errores. Mi mensaje fue comprendido, pero no ejecutado'.

Más vale tarde que nunca. La comisión ha renunciado a los exotismos y se ha decantado por árbitros europeos, de países de gran tradición futbolística, para las semifinales. Así, el suizo Urs Meier, de 43 años, ha sido designado para dirigir el partido entre Alemania y Corea del Sur mientras que el danés Kim Milton Nielsen, de 42, se encargará del Brasil-Turquía. Los auxiliares del primero serán el francés Frederic Arault y el checo Evzen Amler y los del segundo el polaco Maciej Wierzbowski y el eslovaco Igor Sramka.

Blatter considera conveniente que los tríos arbitrales compartan una misma lengua y estén habituados a trabajar juntos con el fin de evitar deslices de comunicación. También se decanta por minimizar los repartos proporcionales de los colegiados entre las distintas confederaciones -una política que se había emprendido con el propósito de elevar globalmente el nivel, pero que ha constituido un fracaso- para volver a escoger sencillamente a los mejores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 2002