Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:OPINIÓN | APUNTES

La crisis ya está aquí

Estos son los números, ya procesados, del curso 2002-2003: Dejando aparte tanto las Universidades privadas, como aquellas, basadas en la enseñanza no presencial (UNED y UOC) se ofrecen a los que han terminado el Bachillerato, la cifra de 270.238 plazas. Si tenemos en cuenta que según el INE del 31/12/2001, en España habrá 479.103 españoles con 18 años, se deduce que la oferta de plazas universitarias alcanza al 56,42% y si vemos las cifras de la Comunidad de Madrid, la cosa alcanza el 73,69%. Insistir en que la oferta de las privadas esta fuera de estas cifras.

En España hay, por ahora, 47 Universidades públicas, casi todas ellas generalistas , que ofrecen a quienes terminan el Bachillerato un total de 125 títulos, lo que da lugar a que el catalogo titulo/universidad alcance la cifra de 2.356 posibilidades. Quizás sea un sueño para algunos, pero éste es un sistema insostenible, como han apuntando muchos expertos.

Daniel Cohen, un economista francés, asesor de Jospin, decía que cuando se compara a Europa, con las universidades USA importantes, ya sea como grandes centros de producción de I+D, ya sea por los alumnos o por el tejido de sus laboratorios, se observa un gran obstáculo europeo, muy difícil de corregir: no haya en Europa una sola universidad que es se pueda comparar con las norteamericanas. Sólo Cambridge, en Inglaterra, tendría los medios para compararse con Harvard, MIT o Stanford; pero lo cierto es que ellos tienen una veintena larga que són como Cambridge... Y añadía: Europa necesita que se de produzca una gran aglomeración, alrededor de unos veinte centros -no más- de excelencia, de universidades, de laboratorios, etcétera... Sin embargo, cada país quiere el suyo y no solo ello sino que cada estado quiere diez grandes universidades. Por desgracia el camino que hemos seguido aquí ha sido incluso más exagerado: 47 Universidades públicas generalistas, repartidas en 17 autonomías.

Inevitablemente el futuro pasa por optar, por algún tipo de especialización y asumir que 47 Universidades no pueden ser todas buenas en todos los campos de las Humanidades, la Ciencia y la Tecnología. Este es un proceso de selección y de elección difícil y arduo, del cual nadie quiere hablar. Mientras las Universidades nos justificamos ofreciendo mas y mas plazas, se cubran o no, terminen o abandonen los estudiantes que nos llegan.

Durante toda la discusión de la Ley Orgánica de Universidades (LOU), uno ha esperado que estos temas salieran, pero desgraciadamente las cosas han ido por otros derroteros y ahora tanto el ministerio como los rectores, van a tener que hacer frente a una dura realidad: al menos una de cada seis plazas que ofrecen las Universidades públicas quedará sin ocupar y -lo que es peor- ello no parece preocupar mucho, ya que incluso se ha ampliado la oferta respecto al año pasado, cuando la caída demográfica es intensa y desgraciadamente acompañada, al parecer, de una rebaja en el nivel medio de los nuevos estudiantes.

Hace ya más de dos años, que el ex rector Puyol informó que 'la Universidad española pasará por un exceso de profesorado que exigirá una reestructuración de las plantillas, ya que no será posible mantener la totalidad de los puestos docentes'. El Informe Bricall era también muy explícito, incluso trataba de separar entre Universidad y Enseñanza Superior, para buscar una salida, acorde con la realidad de Europa.

Mientras, Ministerio y Rectorados se enzarzaban en disputas que ahora parecen banales, la crisis ha llegado. A modo de ejemplo, la Comunidad Valenciana, que esta incluso por debajo de la media nacional, a la hora de ofrecer plazas por habitante, ha tenido una matrícula en selectividad de 16.000 plazas, cuando sus cinco universidades públicas presentan una oferta de casi 28.000. Ni uno ni otros parecen haber estado a la altura de las circunstancias. Por su parte, y para completar el panorama, las privadas mantienen una auténtica batalla publicitaria en busca de un mercado obviamente inexistente.

Sé que muchos compañeros, profesores funcionarios, entenderán lo que aquí se dice, pero pensarán que se trata de un problema del ministerio. Se equivocan, la época donde las plazas universitarias eran un problema nacional hace años que dejo de existir, y si no gozáramos de este estatuto de funcionario, estaríamos posiblemente mucho mas preocupados.

Toquemos con los pies a tierra, busquemos un pacto por la Universidad pública, debatamos con seriedad y como intelectuales reaccionemos como mejor sepamos.

Gregorio Martín es director del Instituto de Robótica de la Universidad de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 2002