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HUELGA GENERAL CONTRA EL 'DECRETAZO'

La protesta tuvo mucha incidencia en las comunidades autónomas con mayor población

El paro alcanzó cotas altas en Andalucía, Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana

Las principales comunidades autónomas secundaron ayer de forma muy notoria, especialmente en sus zonas industriales, en los transportes y en la construcción, la huelga convocada contra la reforma del subsidio de desempleo. Tanto en Andalucía como en Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana el paro afectó a sectores fundamentales de la producción. En Canarias y en Baleares, decenas de miles de turistas se vieron afectados por la jornada de paro. En Extremadura, sobre todo en las zonas rurales, y en Asturias la huelga fue seguida por el 90%, según los respectivos Gobiernos regionales.

El Gobierno andaluz y los sindicatos convocantes, UGT y Comisiones Obreras, calificaron de 'éxito rotundo' la jornada de huelga en Andalucía por el 'seguimiento masivo' y sin incidentes, según ellos. La Junta indicó que el paro fue seguido por el 90%, y los convocantes elevaron esa cifra al 92%. La presidenta del PP de Andalucía, Teófila Martínez, rebajó ese dato de incidencia al 35% y acusó a los sindicatos de 'intimidar' con métodos de Herri Batasuna. En medio de la guerra de cifras, la única coincidencia entre administraciones y sindicatos fue la afirmación de que Andalucía fue la comunidad que más secundó la huelga.

En la Comunidad Valenciana, los sindicatos defendieron que la huelga fue seguida por el 85% de los trabajadores, mientras la Administración sostuvo que la participación se limitó al 10,2%, 'la más baja de España', según la portavoz del Gobierno valenciano (PP), Alicia de Miguel. La patronal autonómica Cierval señaló que la incidencia había sido del 15% en la industria, del 12% en la construcción e 'insignificante' en los servicios. Unión Gremial, asociación de pequeños comerciantes, con gran implantación en la ciudad de Valencia, afirmó que el cierre afectó al 75% de pequeños establecimientos.

El paro fue masivo en la industria, la construcción y los transportes, donde se cumplieron escrupulosamente los servicios mínimos decretados. Las grandes empresas -Ford, Sidmed, Coca-Cola, El Águila y Danone- y los polígonos industriales pararon, salvo excepciones, entre ellas Porcelanosa. El transporte público funcionó con servicios mínimos y el de mercancías se redujo visiblemente. Los hipermercados y grandes almacenes abrieron sus puertas para recibir a un escaso público. Mercavalencia, que abastece de productos frescos a los mercados valencianos, amaneció sin actividad. Los hospitales funcionaron con normalidad pero no hubo muchos pacientes y los colegios se quedaron sin alumnos, con algunas salvedades en los centros de enseñanza concertados.

En Madrid, el paro afectó sobre todo a los polígonos industriales y al sector de la construcción. Los sindicatos señalaron que fue seguido por el 82% de los trabajadores, mientras que el Gobierno dejó esa cifra en el 12%.

En Canarias, más de 12.000 turistas tuvieron dificultades, sobre todo en Lanzarote y Tenerife, en sus traslados entre hoteles y aeropuertos. Todas las excursiones contratadas quedaron canceladas. Restaurantes, cafeterías y servicios de hoteles secundaron la huelga en un porcentaje que osciló entre el 50% y el 100%, según la CEOE. En transporte, se cumplieron los servicios mínimos, lo que dejó incomunicadas a La Gomera y El Hierro tanto por vía aérea como marítima a partir del mediodía, informa Juan Manuel Pardellas.

Los sindicatos manifestaron en Aragón que el paro alcanzó al 95% en la industria regional. Opel cerró en la noche del miércoles, y dejó de producir 1.890 coches. Los principales polígonos industriales pararon su actividad y el seguimiento de la huelga fue alto en la minería, la construcción, los servicios, el transporte y la sanidad. Según UGT y CC OO, el 75% de los trabajadores hicieron huelga. Según el delegado del Gobierno y la patronal, el seguimiento fue 18%. El pequeño comercio secundó de forma irregular el paro. Las las grandes superficies cerraron por la mañana, aunque abrieron por la tarde, informa Concha Montserrat.

UGT y CC OO indicaron que en Asturias el 95% de los empleados no fueron al trabajo, mientras la Delegación del Gobierno sostuvo que el paro no superó el 30%. El Gobierno regional, del PSOE, afirmó que se vieron afectadas 'casi en su totalidad' los sectores industriales, grandes empresas, transporte de viajeros y de mercancías -los servicios mínimos no fueron respetados, a diferencia de lo ocurrido en la sanidad-, construcción, administraciones públicas, hostelería y comercio. En el Parlamento, la ausencia de diputados del PSOE e IU impidió que hubiera quórum para celebrar pleno, informa Javier Cuartas.

En Castilla y León, el 80% de los trabajadores hicieron huelga, según los sindicatos convocantes. Entre los incidentes destaca que fueron atropellados cuatro piquetes -tres en Burgos y uno en Palencia- cuando realizaban tareas informativas, según sus organizaciones. El delegado del Gobierno, Isaías García Monje, dijo que la huelga fue secundada por sólo el 11%. Según UGT y CC OO, Zamora fue la provincia con menos paro (60%) mientras que en Palencia, y en especial en Aguilar de Campoo, no fueron al trabajo el 90% de los empleados, informa Francisco Forjas.

En Cantabria, el seguimiento fue casi masivo. La inmensa mayoría del pequeño y mediano comerció no abrió sus puertas, a diferencia de las grandes superficies. En el Ayuntamiento de Santander, gobernado por el Partido Popular, acudieron a trabajar el 85% de los funcionarios. Tres trabajadores resultaron heridos en una carga policial contra unos doscientos huelguistas, a primera hora de la mañana, informa Jesús Delgado.

La huelga tuvo un eco mayoritario en las ciudades de Galicia, si bien los gobernantes del PP no coincidieron en las cifras aportadas: mientras la Xunta reconocía un seguimiento del 70% en Vigo, la capital industrial y más populosa de Galicia, la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra sostenía que el paro no había superado el 17% en esa provincia. Lo más notorio fue el cierre generalizado de establecimientos desde la medianoche, la ausencia de incidentes de importancia y la nutrida asistencia a las manifestaciones, informan Xosé Hermida y Primitivo Carbajo. Las universidades pararon y en la Administración funcionaron los servicios mínimos, salvo en la sede de la Xunta de Galicia, donde 'la normalidad fue total. Incluso hubo colas', según portavoces del Gobierno autonómico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de junio de 2002