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CRÓNICA

Japón alcanza la mayoría de edad

La entrada de Morishima propició la victoria del cuadro nipón sobre el tunecino

El fútbol japonés, que hace menos de diez años no contaba siquiera con una Liga profesional, alcanzó ayer su mayoría de edad con su clasificación para los octavos de final de la Copa del Mundo. Tras doblegar la débil resistencia de Túnez, la fiebre futbolística en el país anfitrión se ha desbordado. Del escepticismo y la timidez iniciales se ha pasado a un optimismo favorecido por sus próximos rivales. El martes se las verá con Turquía. El cuento de la lechera proseguiría, en los cuartos, con el vencedor del choque entre Suecia y Senegal como oponente.

Japón sufrió ayer, pero más por la flojedad del juego que desplegó durante la primera parte que por la oposición de los tunecinos. Una jugada pudo cambiarlo todo. A punto de concluir la primera parte, en una de las escasas incursiones del cuadro norafricano en el nipona, Toda derribó a Trabelsi. El árbitro no pitó penalti.

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Los japoneses recapacitaron en el vestuario. Su entrenador, el francés Philippe Troussier, realizó un cambio que él mismo calificó como una 'jugada de póker'. Envió a la ducha a Inamoto, la gran figura en los dos primeros partidos del torneo, y dio entrada a Moroshima. El concurso de este centrocampista, de 30 años, que milita en el Gamba Osaka, resultó providencial para su equipo. Cuando se llevaban tres minutos de la segunda parte, un balón rechazado por un defensa fue aprovechado por Morishima para inaugurar el marcador y, casi de inmediato, en una prueba evidente de lo mucho que había cambiado el partido, envió otro remate a la cepa del palo. Ichikawa, que también entró tras el descanso por Yanagisawa, fue quien centró para que Nakata, el ídolo japonés, que milita en el Parma, se estrenara como goleador en este Mundial y dejara el partido visto para sentencia.

'Quizá el fútbol japonés no se valora suficientemente desde Europa, pero la verdad es que hemos crecido mucho y esto es la culminación del trabajo realizado. Ahora, vamos a por todas', manifestó, eufórico, Troussier.

Para frotarse los ojos. Japón, que había perdido los tres partidos en su primer Mundial, hace cuatro años, y que trató de popularizar sin excesivo éxito un deporte con poco gancho en su territorio, con fichajes de estrellas en su ocaso como Zico, Littbarski, Ramón Díaz o Lineker, Begiristain, Salinas o Goikoetxea, ya está entre los 16 mejores del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de junio de 2002