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Tribuna:Signos

Nuestra música histórica

Si ha habido en la historia de la cultura granadina un acontecimiento que haya significado y trascendido su dimensión temporal y local, éste ha sido, sin duda, el Concurso de Cante Jondo, propuesto en diciembre de 1921 al Ayuntamiento de Granada por Manuel de Falla, Federico García Lorca y un nutrido y selecto grupo de intelectuales y artistas españoles, y celebrado en junio de 1922, corriendo con el peso de la organización Don Manuel de Falla. La conciencia del valor de nuestras tradiciones y músicas populares se convierte en leitmotiv de toda una generación de intelectuales convencidos del valor de lo propio: literatos, poetas, pintores y músicos, tradicionalmente distanciados entre sí en otras épocas históricas (con la excepción del Renacimiento), se unen ahora a la búsqueda de un ideal común en el que la recuperación de nuestras costumbres y tradiciones populares e históricas ocupa un importante lugar. En el ámbito musical, el magisterio de Felipe Pedrell (1841-1922), 'padre del Nacionalismo Español', maestro de Manuel de Falla, no hacía sino recoger toda una inquietud que se había ido gestando a lo largo del siglo XIX, según la cual nuestro patrimonio, tanto artístico-musical como folklórico, debería ser la base de la creación musical, debido a la extraordinaria riqueza del mismo. Estos ideales los ejemplificó Pedrell en su Cancionero Musical Popular Español, su última obra publicada en cuatro tomos entre 1919 y 1922, año de su muerte y año del Concurso. En ella sintetiza y ejemplifica su estética nacionalista presidida por el convencimiento de la estrecha conexión que se da en la música española a lo largo de la historia entre las obras de nuestros compositores y la canción popular. Los dos primeros tomos contienen un rico repertorio de canciones populares, mientras que los dos últimos contienen ejemplos de la música histórica española desde el siglo XIII hasta el siglo XVIII, como demostración de su tesis de la influencia del canto popular en la música histórica española.

Partiendo de estas premisas Manuel de Falla se interesó especialmente por nuestro Cante Jondo. El 31 de diciembre de 1921 dirige don Manuel la solicitud de ayuda al Ayuntamiento de Granada para la organización del Concurso y en ella constatamos que el Cante Jondo ya entonces había trascendido lo local y había iniciado su particular internacionalización y globalización cuando, entre otras razones, argumenta que 'los llamados cantos populares andaluces, y singularmente el cante Jondo (siguiriyas, cañas, polos y soleares) se filtran y difunden desde hace muchos años por toda Europa y han ejercido, sin que de ello nos diésemos exacta cuenta, notoria influencia sobre esas modernas escuelas francesa y rusa que, por su revolucionarismo, tan distantes de nosotros creíamos'. Y más adelante. 'Granada, pues, que según las más serias investigaciones fue cuna de estos cantos, adquirirá ante el mundo, con motivo de esta fiesta, formidable prestigio. Artistas de todas partes peregrinarán hacia ella y todos los sacrificios que ahora realicemos serán pródigamente recompensados'.

Se cumplen ochenta años de ese acontecimiento realmente memorable que fue el Concurso de Cante Jondo, y todas las previsiones y pronósticos realizados por Manuel de Falla se han visto superados con creces. La enorme importancia y el auge que tiene en todo el mundo todo lo relacionado con el Flamenco constrasta con el escaso interés que aquí se le sigue prestando. Sigue siendo necesario y urgente continuar con la normalización de dicho rico patrimonio, integrándolo y tratándolo como una parte importante de nuestro acervo cultural, junto a nuestra 'música histórica' y en el ámbito de nuestro patrimonio etnomusicológico.

Dicha 'normalización' exige continuar estudiando no sólo su extraordinario valor sociológico y antropológico, sino también sus características técnicas estableciendo desde esta perspectiva sus diversas formas musicales así como su evolución a lo largo del tiempo y ese fenómeno ya detectado por Falla de la internacionalización, ahora ya globalización de un arte que forma parte de las escuelas más puristas y de las músicas de fusión y mestizaje, como patrimonio de la Humanidad.

Antonio Martín Moreno es musicólogo, profesor de la Universidad de Granada y ex director del Festival de Música y Danza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002