Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cientos de personas dieron en Zarautz su último adiós al maestro Escudero

Personalidades de la cultura y autoridades asisten a la despedida del maestro

Cuatro piezas de la Misa en Re y el Padre Nuestro del oratorio Illeta, entre otras piezas compuestas por Francisco Escudero, fueron interpretadas ayer durante el funeral por el compositor, fallecido el viernes en San Sebastián a los 88 años. Cientos de personas, numerosas autoridades, personalidades de la cultura, familiares y amigos del compositor asistieron a la despedida religiosa, oficiada en la parroquia de los Franciscanos de Zarautz.

El féretro con los restos mortales de Escudero, uno de los compositores vascos más brillantes del siglo XX, estuvo acompañado en todo momento por su viuda, Gregoria Eizagirre, y sus cuatro hijos durante toda la mañana en el tanatorio de Zarautz. Por la tarde, cientos de personas se sumaron a los oficios fúnebres celebrados en la citada parroquia de la localidad guipuzcoana.

La consejera de Cultura, Miren Azkarate; el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe; el diputado foral de Cultura, Luis María Bandrés, además de destacados representantes de la música acompañaron a la familia y los allegados de Escudero, entre ellos, el gerente de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, Germán Ormazabal; el director del Orfeón Donostiarra, José Antonio Sáinz Alfaro; el de la Quincena Musical, José Antonio Echenique; el director de la Sinfónica de Bilbao, Juan José Mena; el compositor zarauztarra Ángel Illarramendi y el escritor Anjel Lertxundi.

Durante la homilía, el sacerdote Eugenio Agirretxe, que presidió la ceremonia con la ayuda de siete religiosos franciscanos, recordó los sufrimientos que padeció el maestro donostiarra durante la Guerra Civil y su reclusión en un campo de concentración, pese a lo cual siempre supo 'amar' y 'nunca tuvo palabras o gestos de odio a sus enemigos'.

El legado musical y humano

Al término del funeral, sus amigos destacaron el importante legado musical y humano que deja Escudero, que le valió para recibir en vida numerosas distinciones: en tres ocasiones el Premio Nacional de Música, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes y la de la SGAE y las medallas de la Diputación de Guipúzcoa y del Ayuntamiento de San Sebastián, entre otras muchas.

Fue director del Conservatorio Superior donostiarra y autor de obras como Illeta, las óperas Zigor y Gernika, la Sinfonía sacra o la Fantasía geosinfónica, por citar las más conocidas.

Su hijo Francisco María le describió en una ocasión, con motivo de la entrega por los Reyes de la Medalla de Oro de Bellas Artes, como 'un creador vasco que es universal, aunque socialmente no tenga la dimensión de otros personajes. Estamos ante un hombre franciscano que, desde la humildad y la sabiduría, se ha vaciado para darnos lo que tiene'.

Escudero falleció tras sufrir el viernes una hipoglucemia en su domicilio de Zarautz. En las últimas semanas había padecido insuficiencias respiratorias que le obligaron a ingresar en dos ocasiones en un centro sanitario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002