LA REFORMA PESQUERA.

Andalucía renueva sus temores

El sector pesquero andaluz teme no poder soportar un nuevo embate tras la pérdida del caladero marroquí. El drástico cambio de orientación que le quiere dar la Comisión Europea a la política pesquera común ha cogido con el pie cambiado a armadores y pescadores andaluces, que aún andaban digiriendo la pérdida del generoso caladero marroquí, vedado tras el fracaso en la negociación para renovar el tratado pesquero entre la UE y Marruecos. 'No hemos salido de una cuando ya estamos en otra, vienen a por nosotros', sentencia Ismael Galloso, presidente de los armadores de Punta Umbría, uno de los puertos más pujantes de la costa meridional europea.

En el puerto gaditano de Barbate, pescadores y armadores anunciaron ayer protestas para reclamar ayuda del Gobierno. Los pescadores, con Antonio Varo, presidente de la cofradía barbateña, a la cabeza, arrojaron el viernes más de 7.000 cajas de boquerón al agua, que no habían podido vender. 'Aquí no paran de meter pescado de otros países, de Marruecos sobre todo, y tiran el precio', explica Varo. En las lonjas andaluzas mantienen que lo que antes traían 400 pesqueros españoles y portugueses, ahora lo cogen una decena de monstruos de bandera irlandesa, holandesa o rusa, cuyas compañías han firmado acuerdos con el Gobierno marroquí. 'Y ésos arrasan con todo el fondo, no desperdician ni la arena', asegura el armador. De ahí que no den ninguna credibilidad a los argumentos del comisario de Pesca, Franz Fischler, sobre conservación de los recursos.

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Según las cuentas de la Junta de Andalucía, la reorientación de la política pesquera incentivaría el desguace de unos 300 barcos, casi el 10% de la flota regional. Fischler mantiene que el recorte será algo mayor para los países del norte que para los del sur. 'Eso es una media verdad, España superó los objetivos de reducción paulatina marcados para el periodo 1996-2000, mientras que Dinamarca incumplió todos los compromisos y aumentó la capacidad de su flota en más de 60.000 toneladas'. Los armadores andaluces son conscientes de que deben autorregularse para mantener los precios y para preservar sus bancos pesqueros, pero no entienden el violento giro que quiere dar el comisario europeo.

'En la propuesta no hay ningún documento científico que especifique cuál es la situación de cada especie en cada zona', mantiene Pedro Maza, presidente de los armadores andaluces. Unos metros más allá, en una esquina del muelle de Punta Umbría, tres relucientes pesqueros construidos con ayudas de Bruselas que no llegaron a surcar las aguas marroquíes aguardan también que alguien les marque un nuevo rumbo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 01 de junio de 2002.

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