Crítica:JOSETXO EL BICHO | ROCKCrítica
i

Fantasía de rock

Josetxo Ezponda, delgado como un espantapájaros, evoca con frustración su anterior actuación en Madrid: 'Fue en 1996, en El Sol. Lo que son las cosas: teníamos como teloneros a Dover... y no vino nadie'. Inútil recalcar que, en solitario o al frente de Los Bichos, el rockero navarro nunca ha llegado al sitio justo en el momento adecuado. Su idea de un rock'n'roll estridente, cantado en inglés, cercano en estética a Johnny Thunders y otros malditos del underground neoyorquino, nunca ha llegado a cuajar. '¿Y qué voy a hacer? Es la música con la que crecí. Me encanta el son cubano, pero estoy incapacitado para tocar algo que no tiene un punto de rebelión sonora.'

Inevitablemente, Josetxo insiste. Cuero negro y pelos insurgentes, ha vuelto a Madrid para animar la presentación de www.infoconciertos.com, una guía electrónica de la música lanzada por la revista El Bolo Feroz. Las circunstancias le obligan ahora a funcionar en solitario, con un arsenal de guitarras y pedales que toca sobre rotundas bases programadas, todo escupido por un amplificador Marshall. Obviamente, echa de menos el respaldo de músicos de carne y hueso. Además, las máquinas de ritmos tienen sus inflexibles condicionamientos. Hay momentos de desconcierto que el artista resuelve con oleadas de ruido hiriente.

Josetxo El Bicho

Josetxo Ezponda (voz, guitarras, caja de ritmos). 29 de mayo, Suristán, Madrid.

Cuando logra llegar a un entendimiento con la técnica, Josetxo se tranquiliza y desarrolla lo que mejor sabe hacer: romanticismo rockero. Son temas propios y préstamos como Sittin' on top of the world, en homenaje explícito a Howlin' Wolf, o la rollingstoniana Out of time. Y lo que pudo ser patético se ha hecho verdad candente, grandeza de Quijote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 30 de mayo de 2002.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50