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Reportaje:Mundial 2002

El 'superhéroe' regresa a tiempo

Inglaterra, eufórica ante la rápida recuperación del pie roto de Beckham

El superhéroe ha llegado a tiempo. Justo para jugar el domingo ante Suecia. Inglaterra amaneció ayer eufórica por haber recuperado al futbolista al que, en los últimos meses, ha convertido en su gran icono. David Beckham, de 27 años, le ha recortado siete días a la medicina, que le exigía ocho semanas para curarse el hueso metatarso roto del pie izquierdo tras aquella entrada de Duscher, del Deportivo, el pasado 10 de abril. Pero ha trabajado duro: horas y horas en el gimnasio. El capitán de Inglaterra, especialmente comprometido con su selección, se ha sentido el centro del universo. 'Confío en este equipo: es joven y fresco', ha declarado un Beckham maduro y convencido.

'Todo el mundo ha estado pendiente de este pie izquierdo', dijo ayer el seleccionador del equipo, el sueco Sven Goran Eriksson; 'está claro que es un futbolista especial: sólo tienes que verlo lanzar las faltas. Y [en este tiempo parado] no ha olvidado cómo hacerlo'.

En efecto, ayer Beck, como le llaman sus compañeros, sprintó, saltó vallas y ensayó tiros libres, todo ello con su pie derecho, pero sin que se resintiera la zurda, con la que se limitó a practicar los pases. Eriksson expresó su entusiasmo: 'A veces, sientes que todo lo que pasa es bueno; que estás en el lugar adecuado en el momento justo, tomando las decisiones correctas'. 'Es fabuloso', añadió el central Campbell, del Arsenal. 'Cuando lo vi entrenarse hoy [por ayer], me puse muy contento. David corría y sonreía. Volvimos al hotel, los jugadores me preguntaron por él y todos estaban muy felices', agregó Eriksson.

Hasta sir Bobby Charlton, el mejor futbolista inglés de todos los tiempos, se ha rendido al culto a Beckham, que cobra más de 20.000 euros diarios: 'Es fundamental para la selección. Es el único que se parece a mí: por la precisión en el golpeo del balón, por su energía y por su liderazgo, aunque yo ocupaba más campo'.

Falta por ver ahora cómo responde Beckham a las primeras tarascadas de los rivales. Los ingleses confían en que Eriksson persuada a sus compatriotas suecos de no cargar en exceso contra el famoso pie izquierdo. Más preocupados están los ingleses con el siguiente partido, el del viernes día 7 frente al archirrival, Argentina.

Porque la historia de Beckham está íntimamente ligada a Argentina. O a aquella inocente patadita que propinó a Simeone en el Mundial de Francia 98 y que le costó la expulsión y la posterior eliminación de Inglaterra. Es decir, el origen del descenso de Beckham a los infiernos, en los que ha estado en los últimos tres años, maltratado por gran parte de la prensa y la hinchada. Así, el diario sensacionalista The Mirror, que ahora describe en un cómic las aventuras del superhéroe Beckham, es el mismo que en junio de 1998 invitó a sus lectores a desahogarse lanzando dardos a una imagen del centrocampista del Manchester.

Tras una temporada en la que sufrió todo tipo de ataques y humillaciones, la suerte le empezó a cambiar en marzo de 1999, cuando nació su hijo Brooklyn, llamado así por el barrio neoyorkino en el que fue concebido. En mayo de ese año ganó el triplete con el Manchester: la Liga y la Copa inglesas y la Copa de Europa.

'Desde que hemos tenido a Brooklyn he madurado. Las cosas que me parecían muy importantes ya no me lo parecen'. David se tatuó en la espalda el nombre del hijo y, poco después, en un partido frente al Inter, intercambió la camiseta con Simeone: no se guardaban rencor.

En febrero de 2000, sir Alex Ferguson, el técnico del Manchester, insinuó que su estrella pasaba más tiempo en su mansión de Beckhingham Palace, como la denominó maliciosamente la prensa, que en los campos de entrenamiento. Y en la Eurocopa de Bélgica y Holanda de ese año su actuación fue discreta y, tras caer ante Portugal (3-2), hizo un gesto obsceno a los aficionados en respuesta a la batería de insultos y amenazas que le habían llovido desde la grada.

Pero el seleccionador Peter Taylor le dio la capitanía de Inglaterra en noviembre de 2000, lo que resultó clave en la recuperación de su prestigio. 'Él siempre quiere jugar desesperadamente y merece la capitanía', explicó Taylor. Una decisión que no sólo respetó Eriksson, sino que incrementó su protagonismo. 'Estoy sorprendido sobre cuántas opiniones genera el corte de pelo de Beckham', dijo el sueco. Mientras tanto, el Manchester ganó otra Liga.

Pero el verdadero lanzamiento del capitán se produjo a finales de 2001: Inglaterra batió 1-5 a Alemania en septiembre. Más tarde, en octubre, Beckham marcó ese fantástico gol de falta por encima de la defensa griega que encaminó la clasificación inglesa (2-2). Después del partido, los periodistas prorrumpieron en un espontáneo aplauso cuando entró en la sala de prensa. Los elogios fueron tan extravagantes y exagerados como antes las críticas. Pero el superhéroe está acostumbrado a estos excesos. Todo cambia en un momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002