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CARTAS AL DIRECTOR

El síndrome de la 'abuela esclava'

De entrada, el nombre no nos gusta, porque esta abuela rebosa amor y libertad por todos sus poros. Es la abuela canguro, maestra, enfermera, cocinera... de los hijos de sus hijos, y cuya recompensa son unas vivencias maravillosas y una plenitud de vida. Con el paso inexorable del tiempo el cuerpo se rebela y hacen florecer un conjunto de síntomas que constituyen el síndrome. Es la mujer fuerte de la Biblia con 2.000 años. El tratamiento es sencillo e intuitivo: descargar sin traumatizar.

La ONU tiene el tema entre sus investigaciones y el cardiólogo Antonio Guijarro, de Granada, lo ha divulgado certeramente. Es patético, porque la mujer ama de casa y la mujer abuela, con su mano cálida, omnipresente, convierte lo ordinario en extraordinario. Llega un momento que su función apasionada la pueden descompensar. Es un elogio a la misión de la mujer en la historia universal. Quisiéramos aportar al estudio sociológico de este síndrome el hecho de que, por efecto de los espectaculares avances de la medicina, los abuelos ya no son viejos. Se han creado un mundo de actividades donde nunca se pierde la sintonía, pero sí la dependencia con los nietos y biznietos. Hay que revisar este síndrome.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de mayo de 2002