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Imputados 20 'mossos d'esquadra' por un apaleamiento en Roses

El juez ha acabado imputando a 20 mossos d'esquadra por el apaleamiento del detenido Driss Zraidi en la comisaría de Roses (Alt Empordà) el 3 de agosto de 1998. El juez había imputado inicialmente a siete agentes, pero ha acabado ampliando la causa a los que participaron por acción, omisión o encubrimiento en la paliza que el súbdito marroquí sufrió en el interior de la celda policial.

El Juzgado de Instrucción número 5 de Figueres imputa por un delito de torturas y lesiones a 10 agentes y un cabo, y a cinco policías por el delito de torturas por omisión. A otros dos se les considera presuntamente relacionados con un delito de falsedad documental, y al resto, con uno contra la libertad individual.

La imputación de los 20 policías supone que prácticamente todos los agentes que se encontraban de servicio en la comisaría durante el día 3 y la madrugada del 4 de agosto podrían comparecer a juicio. Estos policías urdieron un pacto de silencio para ocultar los hechos y en un primer momento intentaron ocultar lo sucedido a sus superiores.

Fuentes del Departamento de Interior de la Generalitat informaron ayer de que cuatro de los agentes imputados ya no pertenecen al cuerpo porque se encontraban en periodo de prácticas durante el suceso y su implicación en él hizo que fueran rechazados. En el momento de conocerse los hechos, la Generalitat suspendió de empleo y sueldo a ocho agentes, entre ellos a quien fue considerado el máximo responsable de la paliza, después de que se autoinculpara.

Tras conocerse la ampliación de las actuaciones judiciales a otros 13 agentes, fuentes de este cuerpo aseguraron ayer que se aplicará el régimen disciplinario sobre los responsables de la agresión en el momento en el que el juzgado dicte una sentencia firme.

Algunos de los delitos que se imputan a los policías pueden llegar a acarrear la expulsión del cuerpo según el reglamento de los Mossos d'Esquadra.

El Gobierno catalán siempre ha expresado una firme voluntad de llegar hasta el fondo del asunto y depurar cualquier tipo de responsabilidades. No obstante, a pesar de que la Generalitat hizo intentos para actuar como acusación particular contra los agentes, el juez lo impidió al considerar que el Ejecutivo catalán es responsable civil subsidiario de la actuación de sus policías.

Los hechos investigados se remontan a agosto de 1998. El súbdito marroquí Dris Zraidi, de 45 años en el momento de la agresión, originó una pelea con una patrulla de policías cuando se negó a mostrar su documentación tras cometer una infracción de tráfico en la localidad de Sant Pere Pescador. En la disputa un agente sufrió lesiones en una mano. Según denunció posteriormente Zraidi, un grupo de mossos le golpeó repetidamente en el interior de la celda. El detenido debió ser enviado al Hospital de Figueres, donde se le diagnosticaron contusiones y fisuras en tres costillas. Las grabaciones de un sistema de comunicación interior de la comisaría prueban que la agresión en la celda no pasó desapercibida para la mayoría de los agentes. En la transcripción de estas cintas puede escucharse, aparte de golpes y gemidos del detenido, a agentes refiriéndose a un supuesto 'comité de bienvenida' montado para un detenido 'rebotado' a quien le habían dado 'una buena'. El juzgado ha analizado estas cintas antes de ampliar la imputación a los agentes que se encontraban en la comisaría en el momento de producirse los hechos.

El caso de la agresión de Roses supuso un duro golpe a la credibilidad democrática del cuerpo policial y tuvo una enorme repercusión que derivó en la inclusión de la policía autonómica catalana en el capítulo de agresiones racistas que publica anualmente la organización Amnistía Internacional.

La sanción contra los siete agentes que fueron imputados inicialmente por el juzgado se levantó una semana después. Meses más tarde también el principal acusado por estos hechos pudo regresar al servicio. Sin embargo, cuatro de los agentes imputados por el juez ya no pertenecen a la policía porque se encontraban en el periodo de prácticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de mayo de 2002