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Piqué y Straw intentarán cerrar el pacto sobre Gibraltar en una semana

La soberanía compartida entre España y el Reino Unido será indefinida

La determinación de España y el Reino Unido de llegar a un acuerdo sobre Gibraltar 'se mantiene intacta' pese a las tensiones manifestadas en los últimos días, según afirmó ayer el ministro de Exteriores, Josep Piqué, que anunció que la próxima semana se reunirá con su homólogo británico, Jack Straw, para tratar del asunto. El propio presidente del Gobierno, José María Aznar, indicó a la prensa el pasado viernes en Washington que confía en que el compromiso quede cerrado antes de que él se reúna con el primer ministro británico, Tony Blair, el próximo día 20 en Londres.

El próximo día 15 es la última fecha libre en la agenda de Piqué para cumplir ese calendario, ya que a partir del jueves el ministro español deberá empeñarse en los trabajos preparatorios de la cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe que se reunirá en Madrid durante el fin de semana. El ministro británico ni tiene previsto, en principio, asistir a esta cumbre.

Piqué y Straw coincidirán el lunes, 13 de mayo, en Bruselas con ocasión de un Consejo de Asuntos Generales comunitarios y el martes, en Reikiavik, en la reunión ministerial del Consejo Atlántico. El español preferiría, sin embargo, que al tema de Gibraltar se le dedique un tiempo específico y holgado, lo que sería más posible el miércoles en Londres.

La parte británica, que ha manifestado siempre prisa por cerrar el compromiso, estudia la agenda de Straw para encajar la cita. El proyecto de entrevista, confirmado por las dos partes, indica, en cualquier caso, que los planes de trabajo se mantienen intactos a pesar de la irritación manifestada desde el Foreign Office por la sospecha de que la diplomacia española había filtrado a la prensa información sobre el encuentro secreto que los dos ministros mantuvieron el Valencia el pasado 23 de abril. Se dijo entonces que habría un encuentro formal de los ministros en torno al 13 de mayo, y eso es lo que se sigue intentando.

El ambiente entre las partes volvió a mejorar con la entrevista que el secretario de Estado para Europa, Ramón de Miguel, mantuvo el pasado jueves con su homólogo, Peter Hain, el mismo que la semana anterior había demostrado malhumor por la tardanza española en aceptar una solución 'estable y duradera' basada en la soberanía compartida y que otorgue el control de la base militar al Reino Unido. El propio Aznar dijo en Washington que la reunión de los secretarios de Estado había sido muy útil, aunque según fuentes diplomáticas de las dos partes, quedan flecos para el acuerdo.

Breve declaración

El compromiso negociado será una declaración relativamente breve de principios relativos a la soberanía y a la cooperación, llamados a ser desarrollados en un tratado cuando los gibraltareños los aprueben en referéndum. El acuerdo en ciernes contempla una soberanía compartida sin que se defina un plazo de caducidad de este nuevo estatuto, pero con la garantía derivada del Tratado de Utrecht de que España seguirá teniendo el derecho a la soberanía plena en la medida en que los británicos cedan su parte. También será compartida la soberanía sobre la base militar, que los británicos no pretenden tener en exclusiva. La parte española parece dispuesta, en cambio, a aceptar que el control operativo de la misma sea del Reino Unido, con limitaciones y autorizaciones de uso semejantes a las que regulan el régimen de las bases de utilización conjunta con Estados Unidos.

Por lo que se refiere a la cooperación, la declaración contemplará el levantamiento de la verja por el Reino Unido y de las restricciones asociadas por parte española, de la normalización de los transportes y de la solución del contencioso sobre las pensiones de los españoles que trabajaron en el Peñón antes del cierre de la verja, en 1986.

Piqué reconoció ayer que el camino del acuerdo sigue 'lleno de dificultades' y recordó que el calendario de la negociación contempla una fecha tope tan flexible como es el próximo verano, de manera que si el intento de la semana que viene fracasa las conversaciones serían retomadas por Aznar y Blair el día 20. Pero subrayó que la mayor dificultad es el rechazo 'de las autoridades de Gibraltar y de parte de los gibraltareños' hacia la soberanía compartida. El ministro elogió 'el coraje' de Straw, que el pasado viernes fue abucheado en el Peñón tras defender antes sus habitantes que el acuerdo con España es la mejor garantía de estabilidad para su futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 2002