El trompetista cubano Arturo Sandoval graba su primer disco como pianista, su afición oculta

El trompetista cubano que se dio a conocer con el grupo Irakere ha acompañado a Frank Sinatra o Gloria Estefan, grabado con los mejores músicos de jazz y tocado en la Casa Blanca para tres presidentes de Estados Unidos, revela su afición oculta en My passion for the piano. Y su vida ha sido llevada a la pantalla en For love or country, con Andy García como protagonista. 'Este disco se hizo sin pretensiones una tarde en mi casa de Miami. Grabamos las 12 canciones una detrás de otra. Cuando lo terminamos dijimos 'y ahora ¿qué vamos a hacer con esto?'. Empezamos a dar copias a la familia y a los amigos', explica.

No es fácil que un instrumentista famoso se atreva a publicar un disco tocando otro instrumento. El cubano Arturo Sandoval (Artemisa, 1949), cuatro premios Grammy y un Emmy en su haber, acaba de hacerlo. 'Nunca he tenido miedo a las críticas', asegura. Rastreando en su discografía ya podía escuchársele al piano en Tumbaíto y Swingin: 'Miles Davis le pidió un día consejo a Dizzy Gillespie y éste le respondió que si no sabía tocar el piano no se iban a entender. Entonces me di cuenta de lo importante que era'.

En su domicilio tiene un Bösendorfer Imperial que se construyó para Oscar Peterson. 'Practico mucho más el piano que la trompeta. Antes de acostarme y antes de desayunar', afirma. 'Me gusta aprender de Horowitz, Rubinstein... Oscar Peterson es uno de mis favoritos. También Keith Jarrett, Corea, Hancock, Wynton Kelly o Bill Evans'. En el nuevo disco toca Esta tarde vi llover: 'Manzanero es uno de los compositores de boleros más grandes de todas las épocas, pero yo se lo oí a Bill Evans y siempre quise grabarlo con ese concepto de trío'.

Gillespie ha sido un padre para él. 'Me dio mucha confianza para seguir adelante', asegura. En la vitrina de su salón, bajo llave, conserva 'una de sus trompetas, la única que queda, porque él regaló otra que ya la vendieron a un museo. Me llama gente queriéndomela comprar. También está ahí una navaja, que me regaló cuando lo conocí en 1977, y me dijo 'mira, con ésta fue con la que le corté el culo a Cab Calloway', cuenta riendo.

Arturo Sandoval decidió pedir asilo político en Estados Unidos en 1990. 'Antes yo decía que Castro era el genio del mal, ahora pienso que está tan 'cagalitros', tan viejo, que perdió su lucidez'. Lleva 12 años sin pisar Cuba.

'No me está permitido regresar. Tengo 32 primos y ocho tíos y tías allá. Me ocupo de todos ellos y me voy a morir siendo cubano. Junto a la nostalgia queda también mucho sufrimiento. Yo la pasé muy fea no sólo para poder salir de allí. Te hacen sentir que no eres nada'. Quisiera ser recordado como alguien que amó la música. 'Acaba de salir un disco que grabé con la Sinfónica de Londres. Siempre me gustaron los pasodobles, y los tangos y la música de Brasil'.

A muchos les sorprendió su ausencia en el filme Calle 54: 'Chico, no sé por qué no me llamaron. Fue como si yo no existiera. Bueno, yo digo que ellos se lo pierden'.

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