El ex portero del bloque incendiado en Chamartín alertó sobre los cables eléctricos

El anterior conserje niega su relación con el siniestro, según su abogada

El ex conserje del bloque número 20 del paseo de La Habana, M. D. L. H., afirma que no tuvo ninguna relación con el incendio que el pasado día 11 arrasó el edificio y causó cuatro víctimas mortales, según informó su abogada, Emilia Zaballos. Ésta añadió que el ex portero ya alertó del mal estado de los cables eléctricos que había en el chiscón. La letrada niega, además, que la Brigada Judicial esté investigando a su cliente y afirma que 'sólo' está colaborando con la policía para esclarecer las causas del fuego, que fue provocado.

M. D. L. H. trabajó de portero nueve años en el número 20 del paseo de La Habana. Se marchó porque logró un puesto de trabajo como agente comercial en una empresa de equipos informáticos: 'Avisó con 15 días de antelación y le dieron todo el dinero que le debían', explica la abogada. Esta versión contrasta con la mantenida por algunos vecinos, que aseguran que renunció a su indemnización, que ascendía a 2,5 millones de pesetas, a cambio de que se le retiraran las sanciones impuestas.

El antiguo conserje sostiene que el día del incendio estuvo en su casa del barrio de Aluche viendo un programa de televisión hasta altas horas de la madrugada. Después se acostó. A la mañana siguiente, cuando levantó a su hijo para ir al colegio, se enteró, según Emilia Zaballos, del incendio, en el que murieron cuatro personas. 'Su reacción fue llamar al hospital La Paz para interesarse de quién era la víctima que estaba grave. Luego le dijeron que había muerto y llamó al Instituto Anatómico Forense para saber quién era el fallecido. Con él le unía una gran amistad. A media mañana pudo hablar a través de un teléfono móvil con un vecino, que le explicó todo lo que había ocurrido', explicó la letrada.

Tras el incendio llegaron los interrogatorios del Cuerpo Nacional de Policía. Siempre se ha mostrado dispuesto a colaborar y sus declaraciones se han centrado en decir en qué pisos o familias había problemas que pudieran derivar en un incendio como el ocurrido el 11 de abril. 'Desde que él se marchó, sólo ha vuelto en una ocasión, invitado por una familia con la que se lleva muy bien. Además, si él vive en un barrio alejado del paseo de La Habana y no tiene carné de conducir, ¿cómo iba a ir a esas horas de la noche al inmueble?', concluye Zaballos.

La abogada dice que su defendido nunca tuvo las llaves de los pisos del inmueble. Tan sólo guardaba dos o tres copias de aquellas familias con las que tenía mayor amistad. 'Hace dos años, cuando hicieron la reforma de la finca, ya alertó de que los cables y las conducciones eléctricas que había en el chiscón del portero estaban estropeadas y que había que arreglarlas. Quizá el incendio se inició ahí', añade.

La abogada niega que su defendido fuera denunciado dos veces por robo o allanamiento de morada: 'Sólo le han citado a declarar, ya que, como conserje de la finca, conocía todo lo que ocurría en el edificio. De ahí a que le hayan visto robar o que haya utilizado el teléfono de algunas viviendas hay un gran abismo, que no es cierto en este caso', concluye. Algunos vecinos, entre ellos el presidente de la comunidad, César Recalde, mantienen que M. D. L. H. tiene dos denuncias (una de ellas, por robo en la vivienda de una anciana de 90 años).

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de abril de 2002.

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