La masiva presencia de invitados y profesionales refuerza a Málaga como referente del cine español

Jordi Mollà abre el festival con una película sobre el poder de la televisión

No somos nadie, el debú como director y guionista del polifacético actor Jordi Mollà -quien ya se ha destapado como pintor y novelista- abrió anoche la quinta edición del Festival de Cine Español de Málaga, que, a vista de su presupuesto y de la capacidad de convocatoria demostrada entre profesionales del cine y los medios de comunicación, va a acabar convirtiéndose en lo que pretendió desde el principio: el referente en la promoción del cine español. El filme, también protagonizado por Mollà, se presenta como una crítica delirante al mundo de la televisión, la religión y el poder.

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En su película Mollà interpreta a un pobre desgraciado con un cierto encanto que por azar del destino acaba convirtiéndose en estrella de una cadena de televisión auspiciada por la Iglesia. Mollà dirige, escribe e interpreta a ese Salva que acaba convirtiéndose en El Nuevo Salvador de una tele y un mundo increíble salido del zapping, el videoclip y un cómic lisérgico. La pregunta al actor estaba clara: ¿no teme que le acusen de narcisista? Pero Mollá, que en la rueda de prensa posterior al pase no dejaba claro si se parodiaba a sí mismo, afirmó que, efectivamente, en su primer montaje -el definitivo duró siete meses- su personaje salía menos. 'Pero luego Andrés Vicente me convenció de qué cómo iba a verse una película donde el protagonista apenas sale; así que creo que salgo lo necesario'.

Aunque no parece Mollà un tipo con necesidades de justificarse, sí que explicó los orígenes de su fragmentada forma de narrar. 'Ya ha visto todo el mundo que mi película es un mixing. Intenté trasladar el ritmo frenético de la televisión, como si cada espectador tuviese un mando en su butaca. Pero es que yo soy un tío fragmentao y creo más en el fragmento que en el todo. Vengo de una familia esperpéntica, como de Amarcord. Soy una mezcla entre ajo, micropchip, página de libro y televisión', aseguró el actor. El filme, que se estrenará el próximo día 10 de mayo con 80 copias en toda España, ha costado, según Lola Films, 500 millones de pesetas.

Por su factura narrativa, una localización de los hechos incierta y el hecho de que una circunstancia como la que se plantea en la película hoy por hoy sería inconcebible en España, parece una obra pensada para un público suramericano o estadounidense. Sin embargo Mollà aseguró que 'mientras uno hace una película, tan minuciosa como ésta con tres años de preparación de guión , no piensa a qué mercado va dirigida'. 'Lo que yo no quiero es dejar a nadie indiferente', continuó. 'Pero veo lo que sale en la tele me da la sensación de haberme quedado corto. En EEUU ya se transmiten autopsias en directo. ¿Críticas a la iglesia? Bueno, un cura leyó el guión y no le pareció mal...'.

Por otra parte, mientras el centro de la ciudad estaba patas arriba por las numerosas obras, se preparaban los invitados para la gala nocturna en el Teatro Cervantes. Desde las ministras Pilar del Castillo y Celia Villalobos a actores y actrices como Javier Bardem, Ángela Molina, Maribel Verdú, Mabel Lozano, María Esteve, María Barranco, Antonio Dechent, Antonio Valero, Guillermo Toledo, Juan Puigcorbé, Álex Angulo o Florinda Chico.

Hoy se esperan los estrenos de Smoking Room de Julio Wallovits y Rioger Gual y Al otro lado de la cama, un curioso musical de Emilio Martínez Lázaro, así como la entrega del Premio Málaga a la actriz Ángela Molina. De la protagonista de La mitad del cielo se exhibirá un ciclo retrospectivo de su filmografía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 26 de abril de 2002.

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