Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

Libros

Decía Borges que 'de los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación'. ¡Que pena que no dijera nada de la televisión!

Estoy completamente segura de que quién sabe leer es capaz de disfrutar con ello, y también de que quién no lo disfruta es porque se lo impide alguna dificultad con la lectura. Luego llego a la conclusión de que para aumentar el número de lectores es imprescindible enseñarles a leer con toda facilidad desde niños. A leer con la diversión y el interés que puede tener la literatura.

Recordando el éxito que tenía una profesora de mis tiempos que nos leía frases sueltas de literatura clásica sobre las que teníamos que comentar y ejercer la imaginación, se me ha ocurrido escoger dos trozos de un escrito y un poema de autores sevillanos recién publicados en la revista Turia que podrían servir como ejemplo:

'Quizá por eso pierda Virginia hoy su concentración y se deje ver llorar. Ha sido cuando más enfrascados estaban ellos en la conversación. Un descuido lamentable'.

'Por entre los Morandi,/rasgando sus aristas y sus opacidades,/bulle la luz que filtra la persiana./Da vida a la quietud de las botellas,/ abre lo oculto de las cajas,/ rueda sobre la esfera,/bebe el café de tazas cotidianas,/ detiene simetrías,/ rompe la exactitud de este mundo ordenado...'

El primero tiene tantas posibilidades creativas que al final se antojaría leer el relato completo. El segundo tiene mucho que decir y que descubrir de la poesía. No son textos ni poemas escritos para niños y estoy omitiendo -perdónenme los autores- lo que la ortodoxia literaria no permite omitir, pero ¿no se podría jugar así con la literatura para excitar la imaginación y hacerla atractiva a quienes creen no estar interesados en ella? Creo que podría tener más diversión y misterio que muchos programas de televisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de abril de 2002