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El Parlament elegirá en mayo a un nuevo síndico mayor para desbloquear la crisis

La Sindicatura de Cuentas, el órgano encargado de fiscalizar las cuentas de la Administración pública catalana, dispondrá de un nuevo síndico mayor a principios del mes de mayo, nombrado directamente por el Parlament, ante la incapacidad del resto de síndicos de resolver este trámite tras votar casi en 50 ocasiones. Marià Nicolàs, propuesto por Convergència i Unió y encargado del informe sobre el caso Pallerols, se perfila como el futuro síndico mayor dado que los socialistas ya han anunciado que se abstendrán en la votación.

Tras más de 14 meses de bloqueo, el pleno del Parlament aprobó ayer por unanimidad modificar la actual ley de la Sindicatura que rige el sistema de elección de los síndicos mayores, con el objetivo de que en el futuro no puedan repetirse crisis como la actual. El acuerdo tiene una disposición transitoria para dar salida a la reciente crisis, desatada en febrero del pasado año por la dimisión del entonces responsable Ferran Termes y por las disputas internas de los siete síndicos.

La ley estipula que tras dos votaciones sin que un candidato consiga la mayoría absoluta se repetirá otra con los dos síndicos más votados. En este caso, tan sólo se necesitará la mayoría simple. Si continúa la situación de bloqueo, se elegirá al síndico que lleve más tiempo en el cargo.

Para dar salida a la situación de interinidad, a principios de mayo se convocará la comisión parlamentaria de la Sindicatura de Cuentas para elegir a un nuevo síndico mayor. CiU presentará a Marià Nicolàs, que con toda probabilidad saldrá elegido gracias a la abstención del Partit dels Socialistes (PSC). Nicolàs ha sido derrotado varias veces en las votaciones internas de la Sindicatura.

Martí Carnicer, parlamentario del PSC, lamentó ayer en el pleno la injerencia que a su juicio supone el nombramiento de un síndico mayor, pero lo calificó como el menor de los males. También expresó su escepticismo respecto a que este mecanismo sirva para recuperar el 'consenso que ha prestigiado hasta ahora el trabajo de la Sindicatura'. Francesc Ferrer, de Esquerra Republicana, también mostró sus dudas sobre este método porque, manifestó, el síndico mayor debería ser nombrado por los grupos de la oposición pues, de lo contrario, el máximo responsable de la institución se convierte en 'juez y parte'.

La conservadora Dolors Nadal, del Partido Popular, rechazó que la Sindicatura esté 'colapsada' por la falta de un síndico mayor, y el ecosocialista José Luis López Bulla reconoció su 'resignación' por el texto aprobado ya que 'se aleja' de su proyecto. El convergente Jaume Camps invitó al resto de grupos a 'entonar un mea culpa' por la crisis y sentenció: 'Bien está lo que bien acaba'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de abril de 2002