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FERIA DE ABRIL | LA LIDIA

'Tenía la Puerta del Príncipe entre las manos y se me ha ido'

'Se me ha ido. La tenía entre las manos y se me ha ido'. Como una letanía, Eduardo Dávila Miura entraba anoche en el ascensor del hotel Colón recordándose con esa frase la oportunidad perdida para haber abierto la Puerta del Príncipe. Con el semblante serio, nadie hubiera dicho al ver su cara que el matador sevillano llegaba de la plaza de toros tras cortarle dos orejas a sendos ejemplares de la ganadería de Torrestrella.

'Es que me da mucha rabia. La he acariciado. Son muchas horas esperando un momento como éste. Y si no hubiera pinchado...', decía el torero sobre la segunda oreja del sobrero que se lidió en sexto lugar, que quedó en su lugar original y sin cortar por su error al entrar a matar en una primera ocasión.

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'Al menos, el público me ha visto con mucha disposición, ha visto que me he ido a los medios para lucir a los toros, que igual podían entrar a la muleta como llevarme por delante. Tenía ansia por demostrar lo bien que me encuentro. Hay toreros a los que no nos ponen nada fáciles las cosas, y éste era el momento de decir 'aquí estoy yo', decía ayer Dávila Miura, con cierto espíritu reivindicativo.

Su declaración de intenciones contó con la colaboración de los dos mejores toros de la corrida, sobre todo el sobrero que hizo sexto. 'Ése ha sido el toro más bravo de la corrida. Ha tenido mucha transmisión. Se le veía muy boyante, se movía mucho y se arrancaba de lejos', explicó, aún contrariado, Dávila Miura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de abril de 2002