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Reportaje:

Pendientes de un lío

El conflicto árabe-israelí condiciona la cotización del euro sobre el dólar y agura nuevas subidas de los tipos de interés

Hace un mes parecía que la situación en Oriente Próximo no podía agravarse más. Los hechos -el Ejército israelí ha entrado en los territorios ocupados y asedia en Ramala al líder palestino, Yasir Arafat- se han encargado de demostrar que todo es susceptible de empeorar. El conflicto no sólo tiene consecuencias políticas y humanas. También las tiene económicas y, lógicamente, afecta a las decisiones de los inversores paticulares.

Monedas como la libra esterlina o el yen japonés pueden resultar atractivas en estos momentos para los inversores particulares

El encarecimiento de los precios del petróleo complica la esperada reducción de tipos en Europa para apoyar la recuperación

Al Gobierno japonés le quedan pocas opciones para reactivar la economía. Una de las posibles recetas pasa por la depreciación del yen

El precio del petróleo ha iniciado una escalada alcista. Desde los mínimos de enero -cerca de 18 dólares el barril de crudo brent- se ha pasado, en los primeros días de abril a rozar los 28 dólares. No hay que olvidar que la tensión bélica se está extendiendo por Oriente Próximo, con Irak, con el apoyo implícito de Irán, haciendo un llamamiento a utilizar el crudo como arma contra Israel y los países que le apoyan.

'La tensión bélica entre árabes e israelíes está disparando el precio del petróleo. Si se agrava más, aún subirá más la cotización del crudo. Y el brent se paga en dólares. Y a más demanda de dólares, más altos precios también para la divisa norteamericana', explica Antonio Villarroya, de Merril Lynch. Esta opinión la comparten casi todos los expertos. Entre ellos, Javier Rivas , director de análisis de mercados de Bankinter. 'Si sólo se tienen en cuenta las consideraciones macroeconómicas, el euro debería apreciarse ligeramente respecto al dólar y cotizar en la banda de los 86-90 centavos de dólar por euro. Si la tensión bélica aumenta, el efecto será el contrario y podrían volverse a ver cotizaciones por debajo de los 86 centavos de dólar por euro'.

El euro frente al dólar

La clave de la futura evolución de la divisa europea respecto al dólar pasa por Oriente. Si se encontrara una solución a esta crisis, de nuevo volverían a primar los factores económicos. Para Antonio Villaroya, de Merrill Lynch, 'a lo largo de este ejercicio, la cotización entre el dólar y la moneda única debe depender de los ritmos de crecimiento económico y de la evolución de los tipos de interés en Estados Unidos y Europa. El gigante norteamericano tiene importantes desequilibrios en sus balanzas por cuenta corriente y comercial. Hasta ahora estos problemas (que deberían haber debilitado el dólar) se han estado compensando por importantes volúmenes de inversión directa y de cartera. No parece probable que en el futuro pueda mantenerse una situación así. La Bolsa norteamericana no ofrece grandes atractivos, entre otras razones porque es posible que los beneficios de las empresas cotizadas se sitúen por debajo de las estimaciones iniciales. Bajo estas condiciones, lo lógico sería que el euro repuntara hasta los 90 centavos de dólar. La paridad entre ambas monedas, sin embargo, aún parece lejana'.

'El próximo mes de mayo, la Reserva Federal Americana volverá a reunirse para decidir qué hacer con los tipos de interés estadounidenses. Si los datos económicos del primer trimestre son positivos podríamos asistir a la primera subida de tipos. Lo más probable, sin embargo, es que los aumentos en esta variable no se produzcan hasta el tercer trimestre del año. Según nuestras estimaciones, 75 puntos básicos hacia arriba (desde el 1,25% actual al 2%) están garantizados. Incluso se puede llegar al 2,25% al cierre del ejercicio. En Europa, la situación es algo más complicada. Para impulsar la recuperación económica, el Banco Central Europeo podría bajar de nuevo los tipos. A cambio se enfrentaría de nuevo -con el problema adicional que plantea el encarecimiento del petróleo- al fantasma de la inflación. No es nada probable, por tanto, que se produzcan nuevos recortes. En el último trimestre del año, si Estados Unidos modifica al alza su actual política de tipos, el BCE podría verse en la obligación de aumentarlos también. En nuestra opinión, como mucho, en 0,5 puntos, hasta el 3,75%', señala Javier Rivas, de Bankinter.

Bajo estas circunstancias -posible revalorización del dólar a corto plazo si se recrudece el clima bélico en Oriente Próximo y probable subida de tipos en Estados Unidos a medio plazo-, los inversores pueden plantearse en estos días tomar posiciones en activos financieros denominados en la divisa norteamericana. Si se opta por la renta fija, la situación de partida respecto a tipos de interés es claramente desigual a favor de los productos denominados en euros. La clave de las posibles ganancias radica en el riesgo de cambio euro-dólar que el inversor quiera asumir.

Hoy por hoy, en euros se pueden encontrar depósitos mensuales hasta con una rentabilidad del 8%. Los rendimientos que ofrecen las imposiciones a plazo en la divisa norteamericana no se acercan a estas tasas. Los tipos de interés más elevados se sitúan a un mes y tres meses entorno al 2,5%. Un depósito al 8% durante un mes genera unos intereses, para 6.010 euros (un millón de pesetas aproximadamente), de unos 40 euros antes de retenciones e impuestos. Una imposición a ese mismo plazo y para ese mismo importe (5.285 dólares) al 1,78% aporta unos 7,84 dólares. En el momento de recuperar la inversión, en el caso del depósito al 8%, se tendrán, sin tener en cuenta los impuestos, 6.050 euros. Para la imposición en dólares, el resultado no es en absoluto fijo. Si el dólar se revaloriza (cambio de 0,85 dólares por euro), el particular recuperará 5.293,25 dólares que, al nuevo cambio, se convertirán en 6.227,5 euros. La diferencia entre uno y otro resultado supera los 170 euros. Si el euro consigue recuperar posiciones, el resultado sería exactamente el opuesto. La imposición al 8% seguiría, al recuperarse, convirtiéndose en 6.050 euros. La inversión en dólares podría no llegar, si su cotización bajase a 0,9 euros por dólar, a 5,882 euros. En este caso, la distancia entre una y otra inversión sería igualmente de 170 euros.

Otras divisas

El panorama de las inversiones no se agota en el euro y el dólar. Monedas con la libra o el yen, cada una por motivos distintos, pueden resultar atractivas.

Según Antonio Villarroya, de Merril Lynch, 'la cotización futura de la libra esterlina depende básicamente de si el Reino UNido decide incorporarse o no a la Unión Monetaria y aceptar el euro como su moneda de referencia. En principio, los expertos consideran que la divisa británica está sobrevalorada entre un 10% y un 15%, margen que se corregirá si el país entra en la UME'. De producirse esta corrección, colocar capital en libras podría ser en la actualidad una buena opción de inversión.

'En Japón se vive una mala situación económica. Al Gobierno parecen quedarle pocas opciones para reactivar su economía. Una de las posibles soluciones pasa por depreciar la moneda y así ganar competitividad. Para el Banco Central del país nipón, un yen más débil respecto al dólar (en niveles de 135-140) y, por tanto, respecto al euro) no daría problemas', dice Javier Rivas.

Si no se cumplen estas expectativas -'si la economía norteamericana se recupera, es posible que Japón también empiece a sanear su situación macroeconómica- podría resultar recomendable para el particular solicitar en estos días una hipoteca en yenes. En principio, no sólo pagará un tipo de interés sustancialmente más bajo que si lo solicita en euros (pesetas) sino que, además, gozaría de una reducción sustancial en sus cuotas mensuales, vía aplicación del nuevo tipo de cambio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de abril de 2002