El Gobierno portugués plantea un pacto que corrija el déficit público

La oposición socialista se niega a firmar 'cheques en blanco'

Tras la toma de posesión de ayer del nuevo Gobierno portugués, el primer ministro, José Manuel Durão Barroso, anunció un presupuesto rectificador para 2002 y propuso un pacto de Estado para equilibrar las finanzas públicas, cuyo déficit es uno de los más graves problemas del país, y alcanzar la convergencia europea en 2004. El secretario general de los socialistas, Eduardo Ferro Rodrigues, explicó que no firmará 'cheques en blanco'.

El presidente portugués, Jorge Sampaio, reconoció durante la ceremonia de juramento del nuevo Gobierno, celebrada en el palacio de Ajuda, en Lisboa, que el país atraviesa serias 'dificultades en las cuentas públicas, con un peso excesivo del gasto del Estado y en sus relaciones económicas externas', para lo cual recomendó 'enfrentar esos problemas con determinación e imponer con firmeza las respuestas necesarias'.

Tras la toma de posesión de los nuevos 17 ministros, Sampaio sugirió que el país 'esclarezca todo aquello que tenga que esclarecer, pero que no se alimenten controversias lesivas para los intereses de Portugal'.

El presidente de la República, que ahora cohabitará con un Gobierno de centro-derecha, expresó su confianza en alcanzar un consenso nacional para resolver los graves problemas que atraviesa el país, apeló a la movilización de todos los portugueses y advirtió que el país 'no tiene tiempo que perder, ni margen para fallar'.

El líder del Partido Social Demócrata (PSD, de ideología liberal conservadora), y nuevo primer ministro, José Manuel Durão Barroso, afirmó que la prioridad de su nuevo Gobierno será 'equilibrar las cuentas públicas, impulsar la recuperación económica del país y restablecer el prestigio del Estado, así como mejorar la proyección de Portugal en el mundo'.

Durão Barroso, que convocó su primer Consejo de Ministros la misma tarde de ayer, explicó también que el nuevo Gobierno se marcará como objetivo 'salvar el servicio nacional de salud y mejorar las prestaciones sociales'. Otro de los retos que mencionó fue favorecer la agilización de la justicia.

El nuevo jefe del Ejecutivo no mencionó en ningún momento su prometida reducción de impuestos, una de las prioridades durante su campaña electoral.

Tras reconocer que el país 'tiene serios problemas', el nuevo primer ministro conservador afirmó: 'Portugal no puede fallar; la crisis va a dar paso a la esperanza'.

Oposición constructiva

Desde las filas de la oposición, el secretario general de los socialistas portugueses, Eduardo Ferro Rodrigues, afirmó que el Partido Socialista llevará a cabo una oposición constructiva y apoyará la convergencia europea, pero hizo hincapié en que no firmará 'cheques en blanco' hasta conocer los detalles concretos del pacto de Estado propuesto por el primer ministro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de abril de 2002.

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